Miramos el tiempo. No miramos el aire.
Antes de salir de casa, la mayoría hace siempre lo mismo: mirar si llueve, si hace frío, si hay viento. El móvil, la ventana, la app de turno. Eso sí lo tenemos integrado.
Lo que casi nadie mira es lo que va a respirar.
Y tiene su lógica: el aire no se ve. Si no hay humo visible ni olor raro, asumimos que está bien. Pero no siempre es así. Hay días en los que el aire de tu ciudad tiene niveles de partículas o de ozono que afectan al cuerpo, especialmente si tienes asma, si eres mayor, si tienes niños pequeños o si sales a correr.
El índice AQI (Air Quality Index, o Índice de Calidad del Aire) existe precisamente para esto. Para que no tengas que ser químico ni leer informes técnicos. Un número, un color, y ya sabes si el aire está bien o no.
En Snowy puedes consultarlo en tiempo real para cualquier punto de España en nuestra sección de calidad del aire. Pero antes de mirarlo, vale la pena entender qué hay detrás de ese número.
Qué mide el AQI
El AQI no mide una única cosa. Agrupa varios contaminantes y te da el valor del peor de todos en ese momento. Si el resto están bien pero uno está alto, ese es el que manda.
Los contaminantes que entran en el cálculo son estos:
PM2.5 y PM10 — partículas en suspensión. Las PM2.5, con menos de 2,5 micrómetros de diámetro, son las más peligrosas: tan pequeñas que el sistema respiratorio no las filtra bien y pueden llegar al torrente sanguíneo. Las PM10 son más grandes y afectan principalmente a las vías altas. Las emiten el tráfico, las calderas, los incendios y la industria.
Ozono troposférico (O₃) — no confundir con el ozono de la estratosfera que nos protege del sol. Este se forma a ras de suelo cuando los gases de los coches reaccionan con la luz solar. El gran protagonista en verano, especialmente en las horas centrales del día.
Dióxido de nitrógeno (NO₂) — tráfico y calefacción, principalmente. Irrita las vías respiratorias y es de los más habituales en ciudad.
Dióxido de azufre (SO₂) y monóxido de carbono (CO) — menos frecuentes en entornos urbanos modernos, pero relevantes en zonas industriales y en espacios cerrados con motores encendidos.
Cada uno se mide en microgramos por metro cúbico. El AQI traduce eso a una escala común del 0 al 500. El valor que ves es siempre el del contaminante que peor está en ese momento.
Los colores: qué significa cada uno
| Valor AQI | Color | Categoría | Qué implica |
|---|---|---|---|
| 0 – 50 | 🟢 Verde | Buena | Sin restricciones. Sal tranquilamente. |
| 51 – 100 | 🟡 Amarillo | Moderada | Bien para la mayoría. Las personas muy sensibles pueden notar algo. |
| 101 – 150 | 🟠 Naranja | Poco saludable para sensibles | Asmáticos, niños y mayores deberían reducir la actividad al aire libre. |
| 151 – 200 | 🔴 Rojo | Poco saludable | Toda la población puede empezar a notar efectos. Nada de deporte intenso fuera. |
| 201 – 300 | 🟣 Morado | Muy poco saludable | Riesgo serio. Minimiza el tiempo al aire libre. |
| 301 – 500 | 🟤 Marrón | Peligrosa | Emergencia sanitaria. Quédate dentro si puedes. |
En España nos movemos la gran mayoría de los días entre 0 y 100. Pero hay excepciones, y son más frecuentes de lo que parece: calimas saharianas, semanas de anticiclón persistente sobre las ciudades, episodios de ozono en verano. Días en los que el AQI sube sin que nadie lo note porque el cielo sigue azul y todo parece normal.

A quién afecta más
Cuando el AQI supera 100, los primeros en notarlo son los llamados "grupos sensibles". Asmáticos y personas con EPOC u otras enfermedades respiratorias crónicas. Personas con problemas cardiovasculares. Niños, cuyos pulmones todavía están en desarrollo. Mayores. Embarazadas.
Y uno que mucha gente no tiene en cuenta: los deportistas. Cuando corres o vas en bici, tu ventilación pulmonar se multiplica. Inhalas mucho más aire que en reposo, lo que significa que también inhalas muchos más contaminantes en el mismo tiempo. Un AQI de 120 en reposo no es lo mismo que ese AQI corriendo durante una hora.
Si entras en alguna de estas categorías, mirar el AQI antes de salir no es ser exagerado. Es exactamente para lo que existe el índice.
Los dos episodios que más lo disparan en España
Hay dos situaciones recurrentes que vale la pena conocer:
La calima sahariana. El viento del sur arrastra millones de toneladas de polvo desde el norte de África. Ese polvo son partículas PM10 y PM2.5 que hacen que el AQI salte de verde a naranja o rojo en pocas horas. No hace falta que el cielo se ponga naranja para que las partículas estén ahí: muchas veces la calima es invisible pero la concentración de partículas sigue siendo alta. No es contaminación industrial —es de origen natural—, pero el efecto sobre las vías respiratorias es exactamente el mismo.
El ozono en verano. Los días de máxima radiación, calor y poco viento, los óxidos de nitrógeno del tráfico se transforman en ozono a nivel del suelo. Por eso en julio y agosto el AQI puede ser peor a mediodía que a primera hora de la mañana, al revés de lo que cabría esperar. Si sales a correr en verano, la franja de las primeras horas del día es casi siempre la más limpia.
AQI europeo vs. americano: no son lo mismo
Si alguna vez has comparado el AQI de Snowy con el de una app americana y te han salido números distintos para la misma ciudad, no es un error. Son escalas diferentes.
La EPA estadounidense usa el índice más extendido internacionalmente (0-500). El índice europeo (ICA), que es el que usa el MITECO en España, tiene una metodología ligeramente distinta en umbrales y contaminantes de referencia. En Snowy usamos el índice europeo, alineado con las fuentes oficiales españolas. Para lo que nos afecta aquí, es el que tiene más sentido.
Cómo consultarlo en Snowy
Actualizamos los datos varias veces al día con información de las estaciones de medición oficiales. Puedes ver el estado del aire en tu zona, la evolución horaria y recomendaciones según el nivel directamente desde la sección de calidad del aire en tiempo real.
En ciudades grandes el AQI varía bastante entre barrios y a lo largo del día. Lo habitual es que empeore en las horas punta de tráfico —7-9h y 17-20h— y mejore de noche y los fines de semana. En invierno, los anticiclones prolongados generan inversiones térmicas que atrapan la contaminación a ras de suelo durante días seguidos.
Una cosa más: el AQI y el nivel de polen son cosas distintas. Puedes tener un AQI perfectamente verde y al mismo tiempo estar rodeado de gramíneas. Si tienes alergia, consúltalos por separado. Los niveles de polen por tipo de planta y la previsión para los próximos días los tienes en nuestra sección de polen.
Si quieres monitorizar la calidad del aire directamente en tu hogar o jardín, algunas estaciones meteorológicas avanzadas permiten añadir sensores de partículas PM2.5 y CO₂ para tener tu propio AQI hiperlocal.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es realmente peligroso el aire en España?
En condiciones normales, el AQI raramente supera 150. Los episodios más serios ocurren durante intrusiones de polvo sahariano intensas, olas de calor con alta radiación solar o semanas de anticiclón persistente sobre las grandes ciudades, cuando la contaminación se acumula sin que el viento la disperse.
¿Solo afecta a los pulmones?
No. Las partículas finas PM2.5 son tan pequeñas que pueden entrar al torrente sanguíneo y afectar al sistema cardiovascular. El corazón también es un órgano diana de la contaminación atmosférica, no solo los pulmones.
¿Qué hago cuando el AQI es alto?
Reducir el ejercicio al aire libre, especialmente el intenso. Evitar las zonas de mayor tráfico. Si hay calima fuerte, una mascarilla FFP2 filtra bien las partículas. Y si perteneces a un grupo sensible y tienes síntomas respiratorios, consulta con tu médico.
¿El AQI incluye el polen?
No. El AQI mide contaminantes atmosféricos, no alérgenos biológicos. Si tienes alergias, consúltalo aparte en nuestra sección de niveles de polen, donde encontrarás concentraciones por tipo de planta y previsión para los próximos días.
¿Por qué en invierno a veces el aire está peor que en verano?
En invierno, los anticiclones frecuentes generan inversiones térmicas: una capa de aire cálido queda por encima del frío de superficie y actúa como una tapa. Los contaminantes no pueden subir ni dispersarse y se acumulan a ras de suelo durante días. Es por eso que Madrid o Barcelona pueden tener episodios de AQI elevado en enero pese a que hay menos tráfico que en pleno verano.

