¿Qué es el umbral de precipitación?
El umbral de precipitación es un valor límite de acumulación de agua (expresado en mm o l/m² en un intervalo de tiempo concreto) que se utiliza como referencia para la toma de decisiones. Cuando la precipitación observada o prevista supera ese umbral, se activan alertas meteorológicas, se ponen en marcha protocolos de protección civil o se considera que un determinado proceso hidrológico (como una inundación o una crecida) tiene alta probabilidad de producirse. Los umbrales no son universales: dependen de las características del terreno, la cuenca hidrográfica, el tipo de suelo, la urbanización y la climatología local.
Tipos de umbrales
Existen varios tipos de umbrales según su finalidad. Los umbrales de aviso meteorológico, establecidos por AEMET en España, definen los niveles amarillo, naranja y rojo para la precipitación acumulada en 1 hora y en 12 horas. Los umbrales hidrológicos determinan a partir de qué precipitación se espera desbordamiento de cauces o saturación del suelo. Los umbrales agronómicos indican la cantidad mínima de lluvia útil para los cultivos (generalmente más de 3-5 mm, ya que cantidades inferiores se evaporan antes de infiltrarse). Los umbrales de deslizamiento de ladera combinan la precipitación acumulada en varios días con la intensidad instantánea para estimar el riesgo de movimientos de tierra.
Los umbrales de AEMET
En España, AEMET establece los umbrales de aviso por precipitación de forma regionalizada, adaptados a la climatología de cada zona. Un mismo valor de precipitación puede generar aviso naranja en una provincia seca del sureste y no generar ningún aviso en una provincia húmeda del norte, porque la infraestructura de drenaje y la adaptación del terreno son diferentes. Para precipitación en 1 hora, un umbral habitual de aviso amarillo se sitúa en 15-20 mm/h, el naranja en 30-40 mm/h y el rojo a partir de 60 mm/h, aunque estos valores varían por zonas.
¿Por qué los umbrales son locales?
Un terreno arcilloso impermeable genera escorrentía con precipitaciones mucho menores que un terreno arenoso que absorbe el agua fácilmente. Una cuenca urbanizada con mucho asfalto necesita umbrales más bajos que una cuenca rural con vegetación. Por eso, las confederaciones hidrográficas y los servicios de protección civil de cada comunidad autónoma definen sus propios umbrales operativos, calibrados con los datos históricos de cada cuenca y los registros de inundaciones pasadas.