Marzo llama a la puerta. Y con él, las gramíneas.
Hay gente que sabe que ha llegado la primavera porque florecen los almendros. Otros porque salen las chaquetas del armario. Y luego están los alérgicos, que lo saben porque un día, de repente, los ojos empiezan a picar y la nariz no para.
Ese día, en gran parte de España, suele llegar en marzo. Y el responsable más habitual tiene nombre: las gramíneas.
No es una planta concreta. Es una familia enorme —más de 10.000 especies— que incluye el trigo, la cebada, el centeno, el fleo, el dactilo... y también el césped del parque de tu barrio. Están en todas partes. Y eso, para quien es alérgico, lo complica bastante todo.
Si quieres saber en qué nivel están ahora mismo en tu zona, lo tienes actualizado en nuestra sección de niveles de polen en tiempo real. Pero antes de mirar el dato, tiene sentido entender qué viene y cuándo.
Por qué las gramíneas son la alergia más extendida de España
Entre el 20% y el 30% de los españoles tiene algún tipo de alergia al polen. Y dentro de ese grupo, las gramíneas son el alérgeno más frecuente con diferencia: afectan al 90% de los alérgicos al polen en Europa.
¿Por qué? Por una combinación de factores difícil de batir. Son plantas que polinizan por el viento, no por insectos, así que producen cantidades masivas de polen muy ligero que viaja kilómetros. Están presentes en prácticamente todos los ecosistemas: campos de cultivo, bordes de carretera, parques urbanos, praderas. Y tienen un periodo de polinización que coincide con la primavera, cuando la gente pasa más tiempo al aire libre.
El resultado es que no hace falta vivir en el campo para notarlas. En Madrid, en Barcelona, en Valencia, las gramíneas están ahí.
Cuándo empieza la temporada en 2026
La temporada de gramíneas no arranca de golpe. Es un proceso gradual que depende mucho de la temperatura acumulada y de las lluvias de los meses previos.
El patrón habitual en España es este:
Marzo — Primeras apariciones. En el sur y el sureste, las gramíneas más tempranas empiezan a polinizar a finales de marzo, coincidiendo con las primeras semanas de calor. En el norte y en zonas de interior frío, todavía queda lejos.
Abril — Arranque generalizado. La mayoría de las regiones de la mitad sur empiezan a registrar niveles bajos o moderados. Es el momento en el que los alérgicos más sensibles empiezan a notar los primeros síntomas.
Mayo y junio — El pico. Aquí está el grueso del problema. Las gramíneas alcanzan sus concentraciones máximas en casi toda España durante mayo y la primera mitad de junio. Son las semanas en las que los servicios de urgencias reciben más consultas por crisis asmáticas y conjuntivitis alérgica.
Julio — Retirada progresiva. Con el calor intenso del verano, las plantas se agostan y la polinización cae. En zonas altas de montaña puede mantenerse algo más.
Este año, el invierno ha sido especialmente lluvioso. Y eso importa: las precipitaciones abundantes favorecen el crecimiento de las gramíneas y pueden anticipar una temporada más intensa de lo habitual.

La temporada se está alargando. Y no es casualidad.
Hace treinta años, los alérgicos a las gramíneas tenían más o menos claro cuándo podían relajarse: llegaba julio y el asunto se calmaba. Ese calendario ya no es tan fiable.
Un estudio reciente de la Universidad de Córdoba, basado en 23 años de datos aerobiológicos, confirma que la temporada de gramíneas se ha alargado de forma progresiva. La floración comienza antes y termina después, sumando casi cuatro días más de exposición cada año. En tres décadas, eso se convierte en casi un mes extra de temporada respecto a los años noventa.
El motivo principal es el aumento de las temperaturas, que adelanta la floración en primavera y la prolonga en verano. Pero hay otro factor que no siempre se menciona: el viento. Los investigadores de Córdoba han comprobado que el viento no solo dispersa el polen sino que también determina su concentración día a día. Los días de viento intenso, el polen viaja mucho más lejos de su fuente original. Puedes estar en el centro de una ciudad y recibir un pico de gramíneas que vienen del campo a kilómetros de distancia.
Por qué hay días que son mucho peores que otros
No todos los días dentro de la temporada son iguales. Hay jornadas en las que los alérgicos apenas notan nada, y otras en las que no pueden ni salir. ¿Qué marca la diferencia?
La temperatura. Un día cálido tras una noche fresca dispara la liberación de polen. Las gramíneas polinizan principalmente en las horas centrales del día, cuando la temperatura sube y la humedad baja.
El viento. Como decíamos, el viento es el gran transportista. Días con brisa moderada desde zonas de campo pueden traer niveles altos a zonas urbanas aunque en la ciudad no haya gramíneas cerca.
La lluvia. La lluvia limpia el aire y hace caer el polen al suelo. Un día de lluvia es alivio garantizado. Pero ojo: el día siguiente a la lluvia, cuando vuelve el sol, los niveles suelen dispararse porque el ambiente húmedo había acumulado más polen pendiente de liberar.
La hora del día. El pico de concentración suele darse entre las 10 y las 14 horas. Si puedes, ese es el tramo que hay que evitar para actividad intensa al aire libre.
Cómo seguir los niveles en Snowy
No hace falta esperar a tener síntomas para saber que el polen está alto. En nuestra sección de niveles de gramíneas puedes consultar la concentración actual de gramíneas, y desde el monitor de polen también puedes ver otros tipos como el olivo, el abedul o la artemisa, con previsión para los próximos cuatro días.
Es el mismo principio que mirar el tiempo antes de salir: si sabes que mañana el nivel de gramíneas va a ser alto, puedes tomar el antihistamínico por la mañana, evitar salir a correr a mediodía y cerrar las ventanas del coche. Pequeñas decisiones que marcan la diferencia cuando tienes alergia.
Y si además el AQI está elevado ese día —porque hay calima o el aire de la ciudad está cargado—, la combinación de contaminación y polen agrava los síntomas de forma significativa. Puedes cruzar ambos datos desde el panel de calidad del aire.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es el pico de gramíneas en España en 2026?
El pico más intenso se espera entre mediados de mayo y la primera quincena de junio en la mayor parte de España. En el sur puede adelantarse algo, y en el norte o zonas de montaña puede retrasarse hasta julio.
¿Por qué este año puede ser peor?
El invierno 2025-2026 ha acumulado precipitaciones muy por encima de la media en gran parte de la Península. Eso favorece un mayor crecimiento de las gramíneas y puede traducirse en una temporada más intensa de lo habitual. A falta de confirmarlo con los datos de marzo, todo apunta a una primavera con niveles altos.
¿Las gramíneas son lo mismo que el césped?
El césped de los parques y jardines es una gramínea. Igual que el trigo, la cebada, el centeno o el fleo. Es una familia enorme con miles de especies, y su polen es prácticamente idéntico entre ellas: si eres alérgico a una, lo eres a casi todas.
¿Qué diferencia hay entre el norte y el sur de España?
En el sur y el sureste la temporada empieza antes (marzo-abril) y puede ser más intensa, especialmente en Andalucía y Extremadura, donde los cultivos de cereales y las praderas son muy extensos. En el norte y las zonas de montaña, la temporada se retrasa pero puede durar más tiempo hacia el verano.
¿Puedo saber el nivel de gramíneas en mi ciudad?
Sí. En nuestra sección de niveles de polen en tiempo real puedes consultar la concentración actual y la previsión de los próximos cuatro días para tu zona, desglosada por tipo de planta.
¿La lluvia de este invierno afecta a la temporada de gramíneas?
Sí, directamente. Las precipitaciones abundantes favorecen el crecimiento de las plantas y pueden anticipar una temporada más larga e intensa. El suelo bien hidratado en invierno se traduce en más biomasa vegetal en primavera, y por tanto en más producción de polen.

