Seis borrascas en mes y medio: lo que está ocurriendo en la atmósfera sobre España
Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Leonardo, Marta. En apenas seis semanas, seis borrascas con nombre propio han desfilado por la Península Ibérica dejando un rastro de lluvias persistentes, nevadas en cotas medias y un dato que no se registraba desde 1988: los embalses han subido un 8 % en una sola semana.
Si tienes la sensación de que no para de llover, no es una impresión. Es que no para de llover. Pero hay una explicación atmosférica concreta —y bastante elegante— detrás de esta situación. Vamos a desmenuzarla.
El anticiclón de las Azores se ha ido de vacaciones
Para entender lo que está pasando, primero hay que entender lo que no está pasando.
En condiciones normales, el anticiclón de las Azores se sitúa sobre el Atlántico central, entre las islas Azores y la Península. Funciona como un portero de discoteca gigantesco: bloquea el paso de las borrascas atlánticas y las desvía hacia el norte, hacia las Islas Británicas, Islandia o Escandinavia. Es la razón por la que España tiene, en general, un clima más seco que el norte de Europa.
Pero desde principios de enero de 2026, ese anticiclón ha hecho algo inusual: se ha desplazado hacia el noreste, instalándose sobre Escandinavia y el mar del Norte. Al moverse de su posición habitual, ha dejado una autopista abierta entre el Atlántico y la Península Ibérica. Y por esa autopista, una borrasca detrás de otra, como vagones de un tren.
De ahí el término que has oído estos días: tren de borrascas.
La corriente en chorro: el verdadero director de orquesta
El desplazamiento del anticiclón no es una casualidad. Está directamente relacionado con el comportamiento de la corriente en chorro (jet stream), un río de aire que circula a unos 9.000-12.000 metros de altitud a velocidades que pueden superar los 300 km/h.
Normalmente, la corriente en chorro sobre el Atlántico Norte oscila con suaves ondulaciones. Cuando se mantiene relativamente recta y zonalmente orientada (de oeste a este), las borrascas viajan rápido y suelen pasar por latitudes más altas —por encima de España—.
Pero este invierno, la corriente en chorro se ha desplazado hacia el sur y se ha canalizado directamente sobre la Península Ibérica. El resultado es que las borrascas atlánticas, en lugar de pasar de largo por el Cantábrico y dirigirse a Europa central, impactan de lleno en España. Una detrás de otra, sin descanso.
¿Por qué se ha movido el jet stream?
Esta es la pregunta del millón y no tiene una respuesta única. Varios factores están contribuyendo:
- El patrón NAO negativo: La Oscilación del Atlántico Norte (NAO) lleva semanas en fase negativa, lo que favorece que las borrascas tomen rutas más meridionales.
- Las temperaturas superficiales del Atlántico: El agua del Atlántico subtropical sigue anormalmente cálida, lo que inyecta más energía a las borrascas que se forman sobre él.
- El debilitamiento del vórtice polar (de esto hablamos más abajo, porque tiene historia).
¿Qué son exactamente estas borrascas con nombre?
Desde que AEMET, Météo-France y el IPMA acordaron el sistema de nomenclatura conjunta, las borrascas atlánticas que van a tener impacto significativo reciben un nombre propio, como los huracanes. Esto no significa que sean "superborrascas" ni nada catastrófico —simplemente que se espera que generen condiciones de aviso en al menos uno de los tres países—.
Las seis que hemos tenido este invierno:
| Borrasca | Fechas | Efectos principales |
|---|---|---|
| Goretti | 6-8 enero | Lluvias generalizadas, viento fuerte en Galicia |
| Harry | 14-16 enero | Nevadas en cotas medias, temporal marítimo |
| Ingrid | 22-24 enero | Precipitaciones persistentes, crecida de ríos |
| Joseph | 28-30 enero | Acumulados > 100 l/m² en Cantábrica y Galicia |
| Leonardo | 3-6 febrero | Nieve en cotas bajas, avisos en 15 provincias |
| Marta | 7-9 febrero | Evacuaciones en Andalucía, 13 CCAA en aviso |
Lo excepcional no es cada borrasca individual —todas han sido normales en intensidad— sino la cadencia: no ha habido prácticamente ningún respiro entre una y otra. Es la persistencia lo que convierte esta situación en histórica.
Los embalses: de la sequía al récord histórico
Y aquí viene uno de los datos más impactantes. ¿Recuerdas la sequía? Aquel 2023-2024 en el que Cataluña impuso restricciones, los pantanos del sur estaban bajo mínimos y España entera hablaba de desertificación.
Pues bien: la reserva hídrica española acaba de registrar el mayor crecimiento semanal desde que hay registros (1988). En una sola semana, los embalses han subido un 8,1 %, pasando del 59,2 % al 67,3 % de su capacidad total. En números absolutos, 4.545 hectómetros cúbicos de agua nueva en siete días.
Algunos datos que dimensionan la situación:
- Cataluña (cuencas internas): 91,6 % de capacidad. Hace un año estaba al 27 %.
- País Vasco: 90,5 %.
- 31 embalses han alcanzado el 100 % de su capacidad.
- La reserva actual está 8.042 hm³ por encima de la media de los últimos 10 años.
Puedes consultar los datos actualizados embalse a embalse en nuestra sección de embalses, donde mostramos la evolución en tiempo real de los más de 370 embalses de España.
Ver el estado actual de los embalses en Snowy — Consulta niveles, porcentajes y evolución histórica de cada embalse por cuenca, comunidad autónoma o provincia: Estado de los embalses en tiempo real.
El lado oscuro: suelos saturados y riesgo de inundaciones
Pero el exceso de agua también tiene su reverso. Después de semanas de lluvias continuas, los suelos están saturados. Esto significa que ya no absorben más agua: toda la lluvia que cae escurre directamente a los ríos y arroyos. El resultado es que cada nueva borrasca, por moderada que sea, tiene un impacto desproporcionado.
Es exactamente lo que hemos visto con la borrasca Marta: lluvias que en condiciones normales no habrían generado problemas han provocado la evacuación de 11.000 personas en Andalucía porque el terreno, simplemente, ya no podía absorber ni un litro más.
El vórtice polar: ¿viene una ola de frío?
Y mientras España no deja de recibir agua, en la estratosfera está ocurriendo algo que puede cambiar el tablero en las próximas semanas: un calentamiento súbito estratosférico (CSE).
¿Qué es el vórtice polar?
El vórtice polar es una masa de aire extremadamente frío que gira sobre el Polo Norte a altitudes estratosféricas (entre 15 y 50 km). En condiciones normales, este vórtice es compacto y estable, y mantiene el aire más frío confinado en latitudes altas.
¿Qué es un calentamiento súbito estratosférico?
Un CSE ocurre cuando ondas de energía procedentes de la troposfera (la capa baja de la atmósfera) ascienden hasta la estratosfera y calientan bruscamente el vórtice polar. La temperatura en la estratosfera puede subir 50 °C en cuestión de días. Cuando esto pasa, el vórtice se debilita, se deforma e incluso puede dividirse en dos.
¿Qué está pasando ahora?
A principios de febrero de 2026, los datos confirman que se ha producido un CSE. El vórtice polar estratosférico se ha desestabilizado significativamente. La gran pregunta es: ¿se traducirá esto en una ola de frío sobre Europa?
La respuesta honesta es: todavía no lo sabemos con certeza. Un CSE tarda entre 2 y 6 semanas en propagar sus efectos hacia abajo, desde la estratosfera hasta el nivel del suelo. Esto sitúa la ventana de posible impacto entre finales de febrero y mediados de marzo.
Los modelos meteorológicos muestran señales mixtas:
- Algunos apuntan a un bloqueo anticiclónico sobre el Atlántico Norte que podría canalizar aire polar hacia el sur de Europa.
- Otros sugieren que el impacto principal se sentirá en Norteamérica y el norte de Europa, dejando a España en una posición más lateral.
Lo que sí parece probable es un cambio de patrón: el actual tren de borrascas atlánticas podría interrumpirse en la segunda quincena de febrero o primera de marzo, dando paso a un escenario más frío y seco, o a un patrón de bloqueo con posibles retornos de aire polar.
Filomena 2.0: ¿sí o no?
Comparaciones con Filomena (enero 2021) hay muchas en redes sociales, pero conviene ser prudentes. Filomena fue el resultado de una combinación muy específica de factores: borrasca mediterránea + inyección de aire muy frío + humedad abundante. No todos los colapsos del vórtice polar generan una Filomena. De hecho, la mayoría no lo hacen.
Lo responsable es vigilar la evolución en los próximos 10-15 días, sin alarma pero con atención. Si la señal de frío se confirma, las cotas de nieve podrían desplomarse hasta niveles que no vemos desde hace años, y ahí es donde herramientas como nuestra calculadora de cota de nieve cobran todo su sentido.
¿Está el cambio climático detrás de todo esto?
Es la pregunta inevitable, y la respuesta tiene matices.
El tren de borrascas en sí no es algo nuevo. España ha tenido inviernos muy lluviosos antes (1996, 2010, 2014). Lo que los estudios científicos más recientes sugieren es que el cambio climático podría estar haciendo que estos patrones, cuando ocurren, sean más intensos:
- Las aguas más cálidas del Atlántico inyectan más energía y más humedad a las borrascas.
- Estudios publicados en Nature Climate Change apuntan a que los ríos atmosféricos —columnas de humedad que alimentan los frentes— están transportando entre un 5 % y un 10 % más de agua que hace tres décadas.
- La variabilidad se amplifica: sequías más secas, períodos húmedos más húmedos.
No se puede atribuir un evento meteorológico individual al cambio climático. Pero sí se puede decir que el contexto climático actual hace que eventos como este tren de borrascas sean más probables y, cuando ocurren, potencialmente más intensos.
¿Cuándo va a dejar de llover?
La pregunta que se hace media España. La tendencia de los modelos a medio plazo (7-14 días) apunta a:
- Próximos 5-7 días (hasta el 16 de febrero): Continuidad del patrón actual. Más borrascas atlánticas, aunque posiblemente con algo menos de intensidad que la semana pasada. Lluvias generalizadas especialmente en la mitad norte y oeste.
- Segunda quincena de febrero: Posible cambio de patrón. Los efectos del CSE podrían empezar a notarse, con un posible retroceso de las borrascas hacia el norte y entrada de aire más frío continental. Menos lluvia, pero posiblemente descenso notable de temperaturas.
- Marzo: Incertidumbre alta. Dependerá de cómo evolucione el vórtice polar debilitado y de la posición del jet stream. El escenario más probable es una alternancia entre períodos más estables y entradas frías puntuales.
Puedes seguir la evolución diaria en Snowy, donde comparamos las predicciones de los principales modelos meteorológicos (ECMWF, GFS, ICON) para que puedas hacerte una idea más completa de lo que viene.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener tantas borrascas seguidas?
No es habitual, pero tampoco es inédito. Inviernos como el de 1995-96 o el de 2009-10 tuvieron patrones similares. Lo excepcional de 2026 es la cadencia sostenida durante tantas semanas consecutivas y el récord de crecimiento de embalses.
¿Se van a llenar todos los embalses?
No necesariamente. La situación varía mucho por cuencas. El norte y el noreste están al borde del lleno, pero las cuencas del Segura y del Júcar, aunque han mejorado, todavía están por debajo de la media.
¿Hay riesgo de inundaciones las próximas semanas?
Sí, mientras los suelos estén saturados, cualquier episodio de lluvias moderadas-fuertes puede generar problemas, especialmente en cuencas pequeñas y arroyos urbanos. Conviene estar atento a los avisos de AEMET y las confederaciones hidrográficas.
¿El vórtice polar colapsado traerá nieve a cotas bajas?
Es posible pero no seguro. Los efectos de un CSE tardan semanas en llegar al suelo y no siempre se traducen en olas de frío en el sur de Europa. Si la señal se confirma, podrían verse nevadas a cotas inusualmente bajas entre finales de febrero y mediados de marzo.

