¿Qué es el flujo de calor del suelo?
El flujo de calor del suelo (G) es la cantidad de energía que se transfiere por conducción entre la superficie del terreno y las capas de suelo más profundas. Durante el día, la superficie calentada por el sol transfiere calor hacia abajo (G positivo). Durante la noche, el suelo libera ese calor almacenado hacia la superficie (G negativo).
¿Cómo se mide?
Se mide con placas de flujo de calor enterradas a unos 5-10 cm de profundidad. Los valores típicos oscilan entre +50 W/m² al mediodía y -30 W/m² por la noche. En suelos húmedos, el flujo es mayor porque el agua conduce mejor el calor que el aire en los poros del suelo.
¿Por qué es importante?
Aunque el flujo de calor del suelo es pequeño comparado con la radiación neta, tiene un impacto significativo en el microclima: contribuye al enfriamiento nocturno y las heladas, influye en la evaporación del suelo y afecta al confort térmico urbano (el asfalto almacena mucho calor y lo libera por la noche).
Ejemplos prácticos
- Isla de calor urbana: el asfalto y el hormigón almacenan más calor diurno que el suelo natural, liberándolo por la noche.
- Heladas: suelos secos y arenosos pierden calor rápidamente, favoreciendo heladas más intensas que suelos húmedos.