¿Qué es la temperatura del suelo?
La temperatura del suelo es la medida del calor o frío del terreno a diferentes profundidades, desde la superficie hasta varios metros bajo tierra. A diferencia de la temperatura del aire, que fluctúa rápidamente con el viento y las nubes, la temperatura del suelo varía de forma más lenta y amortiguada, con un desfase temporal que aumenta con la profundidad.
En la superficie, el suelo puede alcanzar temperaturas extremas: más de 60-70 °C en asfalto o arena expuesta al sol de verano, o por debajo de -10 °C en suelos descubiertos durante noches de invierno con cielo despejado. Sin embargo, a 50 cm de profundidad las variaciones diarias prácticamente desaparecen, y a 1-2 metros la temperatura refleja la media de las últimas semanas o meses.
¿Cómo se mide?
La temperatura del suelo se mide con geotermómetros insertados a profundidades normalizadas: 5, 10, 20, 50 y 100 cm. Las estaciones de AEMET y muchas redes agroclimáticas disponen de sensores enterrados que registran datos cada diez minutos. La medida a 5 cm es la más relevante para agricultura, ya que es donde germinan las semillas.
La textura, el color, la humedad y la cobertura vegetal del suelo modifican significativamente su temperatura. Un suelo oscuro y seco se calienta mucho más que uno húmedo y cubierto de hierba. El mulching (acolchado) agrícola aprovecha este principio para proteger las raíces del frío o el calor extremos.
Importancia en agricultura
La temperatura del suelo condiciona la germinación de semillas, el desarrollo radicular y la actividad microbiana. La mayoría de cultivos necesitan una temperatura del suelo mínima de 8-12 °C a 5 cm para germinar correctamente. Sembrar con el suelo demasiado frío retrasa la emergencia y favorece enfermedades fúngicas.
En España, los agricultores vigilan especialmente la temperatura del suelo en primavera para decidir el momento de siembra, y en invierno para anticipar heladas que puedan dañar las raíces de cultivos sensibles como la vid o los cítricos. Los sistemas de riego por goteo también consideran la temperatura del suelo, ya que afecta a la absorción de agua y nutrientes por las raíces.
Papel en el balance energético
El suelo es un almacén de calor fundamental en el sistema climático. Durante el día absorbe radiación solar y se calienta; durante la noche emite radiación infrarroja y se enfría, transfiriendo calor al aire. Este intercambio es una pieza clave del balance energético superficie-atmósfera y determina la intensidad de fenómenos como las heladas por radiación o las brisas térmicas.