¿Qué es la temperatura?
La temperatura es la magnitud física que mide el grado de calor o frío del aire. Se expresa en grados Celsius (°C) o Fahrenheit (°F) y es la variable meteorológica más consultada para planificar actividades diarias y evaluar el confort térmico. Es, probablemente, el primer dato que miras al consultar el pronóstico.
¿Cómo se mide?
La temperatura del aire se mide con un termómetro colocado dentro de una garita meteorológica a 1,5 metros del suelo, protegido del sol directo y bien ventilado. Las estaciones automáticas modernas usan termopares o termistores que registran variaciones de décimas de grado cada pocos segundos.
Es importante distinguir entre la temperatura del aire y la temperatura de superficie. El asfalto a pleno sol en verano puede alcanzar 60-70 °C, pero la temperatura del aire a 1,5 m quizá sea de 40 °C. Los mapas meteorológicos siempre muestran la temperatura del aire, que es la que afecta al confort humano.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) establece que las temperaturas máxima y mínima se registran entre las 00:00 y las 24:00 UTC del mismo día. La máxima suele producirse entre las 14:00 y las 16:00 hora solar, y la mínima justo antes del amanecer.
¿Por qué es importante?
La temperatura condiciona prácticamente todo: qué ropa vestimos, cuánta energía consumimos, qué cultivos prosperan, cómo se comporta la atmósfera. Una diferencia de apenas 2-3 °C puede determinar si llueve o nieva, si una helada arruina la cosecha o si una ola de calor se convierte en emergencia sanitaria.
En meteorología, la temperatura es fundamental para calcular la estabilidad atmosférica, la humedad relativa, la cota de nieve y la formación de nubes. Un meteorólogo sin datos de temperatura es como un médico sin termómetro clínico.
Ejemplos prácticos
- Planificación diaria: si la máxima prevista es de 35 °C, sabes que debes hidratarte bien y evitar la actividad física al mediodía.
- Agricultura: las heladas (temperatura por debajo de 0 °C) pueden destruir cultivos. Los agricultores vigilan especialmente las mínimas en primavera.
- Energía: cada grado extra de calor en verano incrementa la demanda eléctrica por aire acondicionado. En invierno ocurre lo mismo con la calefacción.
- Cota de nieve: la distribución vertical de la temperatura determina a partir de qué altitud la precipitación cae como nieve en vez de lluvia.