Abril engaña: la calma antes del pico
Llevamos casi un mes de primavera y, si eres alérgico, puede que estés pensando que este año no es para tanto. En Jaén, por ejemplo, el olivo está a 3 granos por metro cúbico — cuando el umbral en el que se empiezan a notar los síntomas está en 400. En muchas ciudades del interior, las gramíneas apenas registran niveles moderados. ¿Entonces a qué viene tanto aviso?
A que esto es exactamente lo que pasa cada año antes del pico. El año pasado, Jaén llegó a 7.711 granos/m³ en mayo. El récord histórico es de 19.840. De 3 a 7.000 hay un salto que se produce en cuestión de semanas cuando el calor aprieta. Y este abril, con máximas de 30-33 °C en media España y una vuelta al calor que no afloja, las condiciones para ese salto están servidas.
El invierno 2025-2026 ha sido el tercero más lluvioso del siglo XXI en España. Para los embalses, una bendición —como analizamos con la subida histórica de los embalses—. Para los más de 10 millones de alérgicos al polen, justo lo contrario. Más lluvia en invierno significa más verde en primavera. Y más verde es más polen.
La SEAIC lo dijo en marzo y la previsión se mantiene: esta primavera será especialmente intensa. El pico principal todavía no ha llegado, pero las condiciones para que sea fuerte están todas sobre la mesa.
Por qué 2026 será especialmente duro
Tres factores se han juntado este año de una forma que no se veía en mucho tiempo.
Un invierno excepcionalmente húmedo
Las lluvias acumuladas entre octubre de 2025 y febrero de 2026 han estado muy por encima de la media en prácticamente toda la Península. No es solo que haya llovido mucho; es que ha llovido de forma sostenida, semana tras semana, con un tren de borrascas que dejó los suelos empapados y las reservas hídricas en niveles que no se veían en años.
¿Qué tiene eso que ver con el polen? Todo. Las gramíneas, los olivos, los plátanos de sombra, los cipreses... todas las plantas que producen polen anemófilo —el que viaja por el viento y nos hace estornudar— necesitan agua para crecer. Un invierno húmedo es, literalmente, combustible para una primavera explosiva de polinización.
Temperaturas suaves que adelantan la floración
No solo ha llovido más de lo normal. Las temperaturas medias del invierno han sido ligeramente superiores a la media climática en buena parte de España. Esa combinación —suelo húmedo más calor moderado— es la que más favorece el desarrollo vegetativo. Las plantas han tenido las condiciones ideales para acumular biomasa y llegan a la primavera con más capacidad de producir polen que en años anteriores.
Una tendencia que lleva décadas empeorando
No es solo cosa de este año. Los datos aerobiológicos de tres décadas lo dejan claro: la temporada de polinización se ha alargado unos 25 días desde los noventa. Casi un mes más de sufrimiento para los alérgicos.
El cambio climático está detrás. Primaveras que empiezan antes, otoños que se estiran, picos de concentración cada vez más altos. Lo confirman las series de la Red Española de Aerobiología (REA) campaña tras campaña.
El mapa de riesgo: qué esperar en cada región
No toda España sufrirá por igual. La distribución del polen depende del tipo de vegetación dominante, del régimen de lluvias y de la orografía. Estas son las previsiones por zonas, basadas en los datos de la SEAIC y los modelos de concentración polínica.
Extremadura: la zona cero
Extremadura es, año tras año, la comunidad autónoma con las mayores concentraciones de gramíneas de toda la Península. Las dehesas extremeñas, con su combinación de pastizales extensos y temperaturas altas, son fábricas de polen.
Este año, las previsiones apuntan a concentraciones que podrían alcanzar los 12.000 granos por metro cúbico en los picos de mayo y junio. Para ponerlo en contexto: el umbral a partir del cual se considera que los niveles son altos para gramíneas es de 50 granos/m³. Por encima de 200, se habla de niveles muy altos. Doce mil es, simplemente, una cifra brutal.
Si vives en Extremadura y eres alérgico a las gramíneas, este va a ser un año para tomarse muy en serio la medicación preventiva.
Centro peninsular: Madrid, Toledo, Castilla-La Mancha
La meseta central es otro punto caliente. Las llanuras cerealistas de Castilla-La Mancha y las praderas del entorno de Madrid son grandes emisoras de gramíneas. Las previsiones sitúan los picos de concentración en torno a los 6.000 granos/m³ en las semanas centrales de mayo.
Madrid capital tiene una particularidad: el viento de componente suroeste arrastra el polen desde los campos de Extremadura y Castilla-La Mancha directamente hacia la ciudad. En esos días, incluso quien vive en un piso alto en el centro puede notar los efectos con intensidad.
Toledo, por su parte, comparte ese corredor polínico y se espera un comportamiento similar, con picos en el rango de 5.000-6.000 granos/m³.
Andalucía: gramíneas más olivo, doble impacto
En Andalucía confluyen dos de los alérgenos más potentes de la Península: las gramíneas y el olivo. El olivar andaluz es inmenso —más de 1,5 millones de hectáreas— y produce cantidades enormes de polen entre mayo y junio, justo cuando las gramíneas están en su pico.
Córdoba y Jaén son las provincias más afectadas por el polen de olivo. Sevilla, Granada y Málaga también registran niveles elevados, aunque con diferencias según la cercanía a las zonas de olivar. La previsión para 2026 es de niveles altos a muy altos en todo el Valle del Guadalquivir.
Cornisa cantábrica y Galicia: menos gramíneas, pero no exentas
El norte de España tiene una ventaja relativa: la humedad constante y las lluvias frecuentes limpian el aire con regularidad, reduciendo las concentraciones máximas. Sin embargo, las praderas del norte también producen gramíneas, y las platanáceas son un alérgeno relevante en ciudades como Bilbao, San Sebastián o Santiago.
Los niveles esperados son moderados comparados con el interior y el sur, pero las personas muy sensibles notarán la temporada igualmente.
Mediterráneo oriental: más tardío, más variable
En Valencia, Murcia y Cataluña, la temporada de gramíneas suele ser menos intensa que en el interior, porque la vegetación dominante es diferente —más matorral mediterráneo, menos pradera—. Sin embargo, otros pólenes como el del parietaria (una planta muy presente en zonas costeras del Mediterráneo) y el del ciprés pueden causar problemas significativos.
La parietaria tiene la particularidad de polinizar durante casi todo el año en climas suaves, así que los alérgicos de la costa mediterránea no tienen una temporada definida: es un goteo constante.
Canarias: la excepción
Las islas Canarias son, como en tantas cosas climatológicas, un mundo aparte. Los vientos alisios y la influencia oceánica mantienen las concentraciones de polen en niveles generalmente bajos. No hay grandes praderas de gramíneas, el olivar es testimonial y la insularidad actúa como barrera natural. Para los alérgicos, las islas son uno de los mejores destinos posibles durante la temporada.
Calendario: dónde estamos y qué viene
No todos los pólenes llegan a la vez. A mediados de abril, esto es lo que vemos:
Ciprés y arizónica: temporada cerrada. El pico fue entre febrero y marzo. Salvo en zonas frías de interior donde puede quedar algo residual, los alérgicos al ciprés ya pueden respirar.
Plátano de sombra: en pleno pico ahora mismo. Es el alérgeno que más está molestando a mediados de abril en ciudades como Madrid, Barcelona y Sevilla. Las avenidas arboladas con plátanos liberan cantidades importantes de polen estos días. El pico dura 2-3 semanas y suele remitir hacia finales de abril.
Gramíneas: despertando. Los niveles en la mayoría de estaciones están entre bajos y moderados — Jaén registra 36 granos/m³ de gramíneas, Madrid aún se mantiene en niveles manejables. Pero la vegetación tiene toda la humedad del invierno almacenada y lo que necesita es calor sostenido para disparar la polinización. Con las máximas actuales de 30-33 °C, las próximas semanas van a ser clave. El pico fuerte se espera entre mediados de mayo y mediados de junio. Si quieres profundizar, tenemos un artículo específico sobre la temporada de gramíneas 2026.
Olivo: todavía en mínimos. En Jaén, capital del olivar, el olivo está a 3 granos/m³. Eso cambiará rápido entre finales de abril y mayo. El año pasado el pico en Jaén alcanzó 7.711 granos/m³ y el récord histórico está en 19.840. El solapamiento con gramíneas en mayo-junio es lo que convierte a Andalucía y Extremadura en las zonas más duras para los alérgicos.
Parietaria: activa desde marzo en la costa mediterránea. Sin pico claro, presencia sostenida hasta octubre.
Qué puedes hacer: medidas prácticas
Nada que no se haya dicho antes, pero cuando la temporada aprieta, las cosas básicas son las que más importan.
Consulta los niveles antes de salir
Es la medida más sencilla y más infravalorada. Saber si hoy el nivel de gramíneas en tu zona es bajo, moderado o alto cambia completamente las decisiones del día: si abres la ventana, si sales a correr por la mañana o por la noche, si necesitas llevar la medicación encima.
En Snowy publicamos los niveles de polen en tiempo real, desglosados por tipo de polen. Puedes consultar específicamente los niveles de gramíneas y ver la previsión para los próximos días. No es lo mismo un martes con 30 granos/m³ que un jueves con 3.000.
Vigila también la calidad del aire
El polen no actúa solo. La contaminación atmosférica —especialmente las partículas PM2.5 y el ozono troposférico— agrava significativamente los síntomas alérgicos. Las partículas de contaminación pueden incluso fragmentar los granos de polen, haciéndolos más pequeños y capaces de penetrar más profundamente en las vías respiratorias.
Los días con mala calidad del aire y polen alto son los peores posibles para un alérgico. Consultar ambos datos antes de planificar actividades al aire libre es una combinación que puede evitar muchas crisis.
Horarios y hábitos
Las gramíneas polinizan principalmente durante las horas centrales del día, entre las 10:00 y las 17:00. Si puedes elegir cuándo hacer ejercicio al aire libre, la primera hora de la mañana o la última de la tarde son mucho mejores.
Después de estar en el exterior, ducharse y cambiarse de ropa ayuda a eliminar los granos de polen que se adhieren al pelo, la piel y los tejidos. No es exageración: la ropa puede actuar como un transportador de polen que luego liberas dentro de casa.
Tender la ropa fuera en días de polen alto es otro error frecuente. Las sábanas y las toallas atrapan el polen con enorme eficacia. Si no tienes más remedio que tender fuera, intenta hacerlo en las primeras horas del día.
Medicación preventiva, no reactiva
La mayoría de los alergólogos insisten en un punto que los pacientes suelen ignorar: la medicación antihistamínica funciona mejor si se empieza antes de que aparezcan los síntomas. Esperar a tener los ojos como tomates para tomarse la pastilla es llegar tarde. Si sabes que eres alérgico a las gramíneas y los niveles van a subir la semana que viene, habla con tu alergólogo sobre empezar el tratamiento preventivo ya.
El cambio climático y el futuro de las alergias
Lo de 2026 no es un año raro. Es adonde vamos. Y conviene entender el mecanismo.
El aumento de las temperaturas globales tiene un efecto directo sobre la polinización: las plantas florecen antes, durante más tiempo y producen más polen. Pero hay un segundo mecanismo menos conocido: el aumento de CO₂ en la atmósfera actúa como un fertilizante para muchas plantas, incrementando su producción de biomasa y, con ella, la cantidad de polen que generan.
La extensión de la temporada polínica en 25 días respecto a los años noventa no es el final del camino. Los modelos climáticos proyectan que, de mantenerse la tendencia actual de emisiones, la temporada podría alargarse otras 2-3 semanas adicionales antes de 2050. Y las concentraciones máximas podrían aumentar entre un 30% y un 50%.
Para los alérgicos, esto significa que el problema no va a mejorar solo. La adaptación —tanto personal como sanitaria— será cada vez más importante. Y dentro de esa adaptación, disponer de información fiable y actualizada sobre los niveles de polen será un recurso esencial.
Puedes consultar la previsión meteorológica para tu localidad y cruzarla con los datos de polen y calidad del aire. Los días de calor seco con viento tras varios días de lluvia son, estadísticamente, los peores para el polen. Anticiparse a ellos es la mejor defensa.
Preguntas frecuentes
¿Por qué dicen que 2026 será la peor temporada de polen?
Porque confluyen tres factores: un invierno excepcionalmente lluvioso (el tercero más húmedo del siglo XXI), temperaturas invernales por encima de la media y una tendencia climática de fondo que está alargando e intensificando las temporadas polínicas año tras año. La SEAIC ha confirmado que esta combinación crea las condiciones ideales para una primavera de polinización muy intensa.
¿Cuándo será el momento más complicado para los alérgicos en 2026?
El pico se espera entre mediados de mayo y mediados de junio, cuando coinciden las concentraciones máximas de gramíneas y olivo. A mediados de abril los niveles aún son bajos en la mayoría de estaciones, pero la vegetación tiene toda la humedad del invierno acumulada y el calor actual va a acelerar la polinización en las próximas semanas.
¿Qué regiones de España serán las más afectadas?
Extremadura encabeza la lista con previsiones de hasta 12.000 granos/m³ de gramíneas. Le siguen Madrid y Toledo (hasta 6.000 granos/m³) y el Valle del Guadalquivir en Andalucía, donde gramíneas y olivo se solapan. Las zonas costeras y las Canarias tendrán un impacto mucho menor.
¿Las gramíneas son realmente tan importantes?
Sí. Las gramíneas afectan al 90% de los alérgicos al polen en Europa. Es la familia botánica más extendida y la que más polen anemófilo produce. Para saber más sobre este alérgeno, tenemos un artículo completo sobre la temporada de gramíneas 2026.
¿Dónde puedo consultar los niveles de polen en tiempo real?
En Snowy puedes consultar los niveles de polen actualizados, con desglose por tipo de alérgeno y previsión para los próximos días. También puedes ver específicamente el nivel de gramíneas, que es el más relevante para la mayoría de alérgicos.
¿La contaminación del aire empeora la alergia?
Sí, significativamente. Las partículas contaminantes (PM2.5, PM10) y el ozono troposférico agravan la respuesta alérgica e incluso pueden fragmentar los granos de polen, haciéndolos más agresivos. Consultar la calidad del aire junto con los niveles de polen es la mejor estrategia para los días más complicados.
¿El cambio climático está empeorando las alergias?
Sí. La temporada de polinización se ha alargado 25 días desde los años noventa, las concentraciones máximas son cada vez más altas y el aumento de CO₂ actúa como fertilizante para las plantas productoras de polen. Todo apunta a que las temporadas seguirán siendo más largas e intensas en las próximas décadas.

