El equipo TC-RAMS de la Colorado State University (CSU), que abre cada año el calendario de pronósticos de la temporada de huracanes del Atlántico, ha publicado su primera estimación para 2026: 13 ciclones con nombre, 6 huracanes y 2 huracanes mayores (categoría 3 o superior). La media climática del periodo 1991-2020 es de 14 / 7 / 3. Es decir, una temporada ligeramente por debajo de lo normal — pero con un contexto que merece mirarse de cerca antes de relajarse.
La razón principal del recorte es El Niño. La paradoja es que el océano que alimenta a estos sistemas sigue muy por encima de la media. Vamos a desgranarlo.
Los números: tres pronósticos, una misma historia
Tres equipos han publicado ya su pronóstico inicial. Los tres ven una temporada por debajo de la media — con una excepción notable.
| Equipo | Ciclones con nombre | Huracanes | Huracanes mayores | ACE |
|---|---|---|---|---|
| Colorado State University | 13 | 6 | 2 | 90 |
| Tropical Storm Risk (TSR) | 12 | 5 | 1 | 66 |
| University of Arizona | 20 | 9 | 4 | 155 |
| Media climática 1991-2020 | 14 | 7 | 3 | 122 |
CSU y TSR convergen en un escenario por debajo de la media. La Universidad de Arizona se separa con un pronóstico mucho más activo. Esa divergencia no es ruido: refleja dos lecturas distintas del mismo dato base — la transición La Niña → El Niño y la temperatura del océano.
ACE es la métrica que más conviene seguir. Es el Accumulated Cyclone Energy, una integral que combina intensidad y duración de cada sistema. Una temporada con 8 huracanes débiles y rápidos puede tener menos ACE que una con 4 huracanes intensos y duraderos. Y el ACE — no el conteo de tormentas — es lo que correlaciona con daños.
Por qué CSU pronostica menos: la transición a El Niño
A día de hoy hay una débil La Niña en el Pacífico ecuatorial. Los modelos coinciden en que durante los próximos meses esa La Niña se diluye y deja paso a condiciones ENSO neutras primero, y a un El Niño moderado o fuerte hacia el pico de la temporada (mediados de agosto a mediados de octubre).

Anomalías de altura del nivel del mar en el Pacífico ecuatorial durante un episodio de El Niño fuerte (octubre 2015), medidas por el satélite Jason-2. Fuente: NASA / Earth Observatory, vía CSU Tropical Forecasting.
¿Qué tiene que ver el Pacífico con los huracanes del Atlántico? Mucho. Cuando hay El Niño, aumenta la cizalladura vertical del viento sobre el Caribe y el Atlántico tropical. La cizalladura es la diferencia de viento entre niveles bajos y altos de la atmósfera. Cuando es alta, los sistemas tropicales no consiguen organizar la columna vertical caliente que necesitan para intensificarse: se desestructuran antes de cuajar.
Es el principal mecanismo por el que las temporadas de El Niño tienden a ser menos activas en el Atlántico (y simétricamente más activas en el Pacífico oriental). El "modulador" funciona aunque el océano esté caliente.
La paradoja: el océano sigue alimentando ciclones potentes
Aquí está el matiz que diferencia 2026 de una temporada típica de El Niño suave: la temperatura superficial del Atlántico sigue muy por encima de la media. Marzo de 2026 fue el sexto marzo más cálido de los últimos 34 años en la cuenca, con anomalías persistentes en la franja subtropical (donde se han detectado olas de calor marinas de varias semanas).
Esto significa que cuando un sistema consiga formarse y romper la cizalladura, va a encontrarse con un combustible energético muy por encima de lo normal. La consecuencia operativa: aunque el conteo total caiga, los sistemas que sí prosperen tienen mayor potencial de intensificación rápida (ganar 55 km/h o más de viento sostenido en 24 horas) y de mantener categoría intensa más tiempo.
Es exactamente la lección que dejó el huracán Harvey en 2017, durante una temporada que arrancó marcada como modesta:

Huracán Harvey aproximándose a Texas, agosto 2017. Imagen: Colorado State University / CIRA / NOAA.
Probabilidades de impacto en costa: lo que dice CSU
Una temporada por debajo de la media reduce la probabilidad de impacto, pero no la lleva a cero ni de lejos. Los números de CSU para 2026:
| Zona | Probabilidad de impacto de huracán mayor | Media climática |
|---|---|---|
| Costa total de EE.UU. | 32 % | 43 % |
| Costa este (incluida Florida) | 15 % | 21 % |
| Costa del Golfo (Florida–Texas) | 20 % | 27 % |
Una de cada tres temporadas como la prevista para 2026 termina con al menos un huracán mayor tocando tierra en EE.UU. La advertencia que CSU repite cada año aplica también: basta con uno para que la temporada deje de ser tranquila para los afectados.
¿Y España? Lo que mira un meteorólogo desde aquí
Para la España peninsular el riesgo directo es residual. Para Canarias, no del todo. La cuenca del Atlántico tropical alimenta sistemas que normalmente recurvan al norte antes de llegar al archipiélago, pero la frecuencia de ciclones post-tropicales que llegan a las latitudes ibéricas durante la segunda mitad de la temporada (septiembre-noviembre) es mayor de lo que se asume:
- Tropical Storm Delta (2005) y restos de Leslie (2018) llegaron a alcanzar la Península como sistemas extratropicales con vientos huracanados.
- En Canarias, la circulación residual de huracanes recurvados es responsable de varios episodios de oleaje extremo y rachas fuertes documentados en los últimos veinte años.
El SST cálido de la cuenca aumenta la probabilidad de que sistemas que recurven mantengan más energía al llegar a latitudes medias. No es alarma — es vigilancia razonable durante el otoño meteorológico.
Calendario clave de la temporada 2026
| Fecha | Hito |
|---|---|
| 15 de mayo | El National Hurricane Center (NHC) inicia los Tropical Weather Outlooks regulares |
| Finales de mayo | NOAA publica su pronóstico oficial (suele converger con CSU/TSR salvo sorpresa) |
| 1 de junio | Inicio oficial de la temporada |
| Mediados de agosto – mediados de octubre | Pico climatológico |
| 30 de noviembre | Cierre oficial de la temporada |
CSU emite actualizaciones cada mes. La de junio incorpora el dato observado del pico inicial (junio suele ser tranquilo, pero las anomalías SST y el estado real de El Niño se afinan).
Qué vigilar las próximas semanas
Tres indicadores adelantados que ayudan a calibrar la temporada antes de que arranque:
- Estado real de El Niño en mayo-junio. Si la transición se acelera, los pronósticos rebajan más. Si se retrasa, podría reactivarse el escenario más activo (la lectura de la Universidad de Arizona).
- Anomalía SST en el Atlántico Tropical Norte (MDR, Main Development Region). Si se mantiene por encima de +0,5 °C en mayo, el potencial de intensificación rápida queda elevado para toda la temporada.
- Pronóstico oficial de NOAA a finales de mayo. La convergencia o divergencia con CSU marca el rango operativo final.
Lo que no recomendamos: traducir un pronóstico de "temporada por debajo de la media" a "no va a pasar nada". Las temporadas más recordadas por daño no son siempre las más activas en conteo. 2017 (Harvey, Irma, María) fue una temporada solo modestamente por encima de la media, y fue la más cara de la historia.
FAQ
¿Qué es el ACE y por qué importa más que el número de tormentas?
El Accumulated Cyclone Energy es una métrica que integra intensidad y duración de cada ciclón con nombre. Una temporada con 6 huracanes intensos y duraderos puede tener más ACE que otra con 12 tormentas débiles. Es el indicador que mejor correlaciona con daño global.
¿Cuándo se sabrá si la previsión de CSU es correcta?
CSU actualiza el pronóstico cada mes (junio, julio, agosto). El balance final se hace al cerrar la temporada, el 30 de noviembre. Para el pronóstico inicial de abril, el rango histórico de error está en torno a ±3 ciclones con nombre.
¿Por qué hay tanta diferencia entre CSU y la Universidad de Arizona?
CSU usa una metodología analógica que pondera fuerte la transición ENSO. La Universidad de Arizona da más peso al estado térmico actual del océano. Cuando ambos factores empujan en sentidos opuestos — como en 2026 — los modelos divergen. Es un buen recordatorio de la incertidumbre real a 6 meses vista.
¿Puede afectar un huracán a España?
Directamente, casi nunca. Indirectamente, con cierta frecuencia. Restos extratropicales de sistemas atlánticos llegan a la Península y a Canarias varias veces por década, normalmente entre septiembre y noviembre. El riesgo principal es oleaje extremo y rachas fuertes, no impacto huracanado clásico.
¿Cuándo publica NOAA su pronóstico oficial?
Habitualmente a finales de mayo, justo antes del inicio oficial de la temporada el 1 de junio. NOAA suele converger con CSU y TSR. Una divergencia importante sería en sí misma una noticia.
En Snowy seguimos las actualizaciones mensuales del NHC y los productos de Copernicus C3S sobre evolución del ENSO. Si te interesa el contexto oceánico que alimenta esta temporada, hemos analizado las anomalías SST del Atlántico Norte en el análisis de la predicción estacional AMJ 2026. Y para seguir El Niño en directo, las salidas operativas del comparador multi-modelo muestran cómo cambian las previsiones a 10-14 días sobre el Atlántico tropical.

