Un episodio cálido con anomalía generalizada entre el 20 y el 24 de abril
Entre el martes 21 y el jueves 23 de abril, España vive un episodio cálido con anomalías térmicas generalizadas. Los modelos llevan tres pasadas consecutivas consolidando el mismo escenario: una dorsal anticiclónica firme al oeste de la Península, un flujo del sur sobre Iberia y un rango de máximas que en el valle del Guadalquivir alcanza los 36 °C, con anomalías de entre +8 y +12 °C sobre la media climática 1991-2020.
AEMET lo ha trasladado en sus previsiones oficiales: desviación generalizada de entre 5 y 10 grados por encima de lo habitual en toda la geografía peninsular, con valores asimilables a los de junio. El episodio afecta de Andalucía a la meseta, del Ebro al sureste mediterráneo, y alcanza a Canarias con más de 30 °C desde el viernes 24. El tercio norte y la cornisa cantábrica quedarán, en parte, al margen. Más allá del dato puntual, el episodio tiene tres dimensiones que conviene analizar por separado: el patrón sinóptico que lo provoca, la magnitud de la anomalía sobre el contexto climático y el margen de incertidumbre real a cinco días vista.
El patrón sinóptico: dorsal bloqueada y aire subtropical
El mecanismo es el mismo que ya describimos para el arranque de la Feria de Sevilla 2026, pero con alcance nacional. Una dorsal anticiclónica se sitúa al oeste de Portugal y extiende su eje hacia el norte, con geopotenciales de 584-588 dam en 500 hPa. Ese muro desplaza el jet stream muy al norte y deja a la Península bajo subsidencia —aire que desciende y se comprime, se calienta y no permite nubosidad convectiva significativa—.
En superficie, el flujo se organiza del sur. El aire procede del norte de África, con anomalías sobre Marruecos y Argelia que también se traducen en calima sobre la Península, sobre todo el lunes y el martes. Los valles orientados sur-norte —Guadalquivir, Guadiana, Ebro— actúan como canalizaciones naturales: el aire cálido entra por el Estrecho o desde el Mediterráneo, asciende sin oposición y se acumula en las depresiones, sumando al calentamiento adiabático el efecto foehn en vertientes a sotavento.
Mientras la dorsal no se rompa, no se prevé alivio. Los modelos no apuntan a ruptura antes del viernes.
Anomalías: cuánto se aleja esto de lo normal para abril
La media climática 1991-2020 para la segunda quincena de abril deja los siguientes valores en capitales representativas:
| Ciudad | Media máxima abril | Máxima prevista (martes 21) | Anomalía |
|---|---|---|---|
| Sevilla | 24 °C | 36 °C | +12 °C |
| Córdoba | 24 °C | 35 °C | +11 °C |
| Badajoz | 23 °C | 34 °C | +11 °C |
| Madrid | 19 °C | 29 °C | +10 °C |
| Zaragoza | 21 °C | 31 °C | +10 °C |
| Valencia | 22 °C | 29 °C | +7 °C |
| Murcia | 24 °C | 32 °C | +8 °C |
En términos operativos, +10 °C sobre la media es una anomalía equiparable a la que suele asociarse a episodios de calor extraordinarios en pleno agosto. Con la diferencia de que en abril el sol alcanza un 75 % de la radiación de solsticio y la capa vegetal está en máximo fisiológico, no en el estado de estrés del verano. Eso cambia la sensación térmica sobre el terreno y la percepción social del episodio.
Día a día: dónde y cuándo
Lunes 20 — El primer aviso
Las máximas se disparan en el cuadrante suroeste peninsular. Sevilla, Córdoba, Badajoz y Huelva ya rozan los 32-33 °C. En el centro peninsular, Madrid y Toledo alcanzan los 26-28 °C. El Ebro, Zaragoza, llega a 27 °C. En el litoral mediterráneo, Valencia y Alicante se quedan alrededor de 24 °C por influencia marítima. La calima entra con fuerza por el sur.
Martes 21 — Pico del episodio
El día más caluroso según los modelos. Los máximos se concentran en Sevilla, Jaén y Badajoz, con hasta 36 °C. Valle del Guadalquivir completo en la franja 34-36 °C. Extremadura y La Mancha rozan los 33 °C. Madrid toca los 29 °C. Ebro en 31 °C. Interior de Murcia y Alicante en 32 °C. Cataluña y valle del Ebro superan también los 30 °C en zonas de interior. El litoral mediterráneo norte y Baleares se quedan más atemperados, entre 22 y 26 °C, por el efecto del mar. La calima sigue activa en la mitad sur, con vientos flojos que la mantienen atrapada en capas bajas.
Y ya por la tarde, el martes aparece la primera señal convectiva clara en el norte interior: tormentas vespertinas localizadas en Castilla y León, sur de Teruel, Guadalajara y Cuenca, donde el calentamiento diurno rompe la inhibición y libera desarrollos dispersos.
Miércoles 22 — Descenso desde el oeste, meseta al alza
La dorsal mantiene el flujo pero empieza a notarse un descenso gradual desde el oeste. Extremadura y oeste andaluz bajan a 27-30 °C. El núcleo cálido se desplaza ligeramente al este: Guadalquivir en 30-32 °C, Castilla-La Mancha y Madrid repuntan, Zaragoza llega a 32 °C. Valencia e interior de Castellón suben a 29-30 °C. Sigue sin lluvia en prácticamente toda la Península, aunque el rebote convectivo vespertino persiste en el interior norte.
Jueves 23 — El último día claro del episodio
El descenso desde el oeste continúa. Sevilla y Córdoba bajan a 30-32 °C. El pico térmico rota al cuadrante noreste: Lleida, interior de Aragón, Navarra y La Rioja rozan los 30-31 °C —valores propios de finales de junio para esas latitudes—. Valle del Ebro en 30-32 °C.
La incertidumbre empieza el viernes
A partir del viernes 24 de abril, la dispersión entre modelos crece con rapidez. La señal consistente es que la dorsal se debilita por empuje atlántico desde el oeste, pero la magnitud y el momento del cambio se abren a escenarios distintos:
- Escenario A — Transición suave (más apoyado, ~60 % del ensemble ECMWF): máximas que bajan 3-5 °C respecto al jueves, con nubosidad media entrando por el oeste y precipitación residual en Galicia y Cantabria. Sábado y domingo con ambiente cálido pero ya sin extremo.
- Escenario B — Giro atlántico franco (~30 %): entrada de borrasca atlántica con descenso de 8-10 °C el sábado, chubascos generalizados en la mitad norte y riesgo de tormentas en el sur.
- Escenario C — Persistencia anómala (~10 %): la dorsal aguanta y el episodio se alarga hasta el lunes 27 con máximas todavía en 30-32 °C en la mitad sur.
Ninguno de los tres puede descartarse hoy con los datos disponibles. La ventana de predictibilidad a 5-6 días en transiciones atmosféricas como esta ronda los ±4 °C para máximas y abre rangos de precipitación muy amplios. Al llegar al domingo, con las pasadas de jueves y viernes sobre la mesa, los márgenes se estrecharán. Actualizaremos este post cuando los modelos converjan.

¿Es esto cambio climático o un episodio puntual?
Es una pregunta legítima y merece una respuesta honesta. Un episodio concreto, por sí solo, no demuestra cambio climático. Lo que sí demuestran las series largas es un desplazamiento del conjunto de la distribución hacia valores más altos: eventos que hace 30 años eran excepcionales se han vuelto más frecuentes en la última década.
En términos concretos: en la serie 1961-1990 una máxima de 35 °C en Sevilla en la segunda quincena de abril tenía un periodo de retorno superior a 50 años. En la serie 1991-2020 ese mismo umbral aparece, en promedio, cada 10-12 años. En la década 2015-2025 ha ocurrido cinco veces. El episodio del martes encaja dentro de esa frecuencia creciente, no fuera de ella.
Superponer este episodio al contexto —tres años consecutivos de récord global de temperatura, El Niño en fase de desarrollo (análisis completo aquí), el Mediterráneo con un salto de +3 °C en cinco días— no cambia el diagnóstico meteorológico inmediato, pero sí ayuda a entender por qué la horquilla de lo plausible para un abril español se ha desplazado hacia arriba.
Qué vigilar y qué esperar durante el episodio
Calima en la mitad sur entre el lunes y el miércoles, con niveles de PM10 elevados. Problema específico para personas con asma, EPOC o insuficiencia respiratoria. Se puede consultar en tiempo real en calidad del aire.
Índice UV muy alto entre las 12 y las 17 horas en toda la mitad sur y el Ebro, con valores de 7-8 el martes. La combinación de 35 °C y UV 8 en abril tiene un impacto cutáneo relevante: la piel todavía no ha completado su aclimatación estacional a la radiación.
Sin precipitación relevante hasta el viernes. El 0 % rotundo se mantiene de martes a jueves en prácticamente toda la Península.
Alivio térmico nocturno desigual. En el interior, las mínimas bajan a 12-14 °C (aire seco, radiación nocturna efectiva). En el litoral mediterráneo, con mar todavía fresco, las mínimas se mantendrán más altas por la humedad: 15-17 °C.
Para fin de semana, seguir la evolución con el comparador multi-modelo cruzando ECMWF, GFS, ICON y ARPEGE. En una transición atmosférica como esta, el grado de acuerdo entre modelos es la mejor pista disponible sobre qué escenario se va a materializar.
Preguntas frecuentes
¿Es una ola de calor oficialmente?
Depende de la definición operativa. AEMET exige superar el umbral del percentil 95 de la serie de referencia en al menos tres días consecutivos y en al menos el 10 % de las estaciones. Este episodio, por duración y extensión, cumple esos requisitos de martes a jueves en buena parte de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha. En abril, no obstante, el término "ola de calor" se aplica con menos frecuencia en el uso mediático porque se asocia al verano; meteorológicamente, sí estamos ante un episodio clasificable como tal.
¿Va a llover después del episodio?
Entre el viernes 24 y el domingo 26, los modelos abren probabilidad de precipitación en Galicia, Cantábrico y posiblemente Castilla y León (20-40 %). En la mitad sur, la probabilidad sigue siendo baja (menor del 20 %). No se prevé un giro brusco hacia un patrón lluvioso generalizado hasta, como mínimo, la última semana de abril, y con un margen de error todavía alto.
¿Qué zonas se libran del calor?
Galicia, Asturias y Cantabria se mantienen alrededor de 20-22 °C, con nubosidad y flujo del oeste. Pirineos y Sistema Central por encima de 1.500 m, con cotas de temperatura aún primaverales. Baleares, moderado por el mar, entre 22 y 25 °C.
¿Afecta a la agricultura este episodio?
Sí, aunque de forma variable. Los cultivos en floración —almendro, cerezo, manzano tardío— pueden sufrir aborto floral con 35 °C sostenidos. Los cereales de invierno en fase de espigado aceleran su ciclo y pueden perder rendimiento. El viñedo en brotación es vulnerable al estrés hídrico. La viña atlántica, menos afectada; la del Mediterráneo y sur, más.
¿Dónde consulto el dato actualizado para mi ciudad?
En la home buscando tu localidad para previsión horaria. Para cruzar modelos y medir el grado de acuerdo, el comparador permite ver ECMWF, GFS, ICON, ARPEGE y GEM en paralelo. En episodios de alta dispersión como este fin de semana, comparar es la forma más honesta de informarse.

