¿Qué es una ola de calor?
Una ola de calor es un episodio de temperaturas anormalmente altas que se prolonga durante al menos tres días consecutivos. AEMET la define cuando las máximas superan el percentil 95 histórico en al menos el 10% de las estaciones meteorológicas españolas. No se basa en un umbral fijo de temperatura, sino en lo excepcional que sea el calor para cada zona.
¿Cómo se forma?
Las olas de calor en la Península Ibérica se producen típicamente por la conjunción de dos factores: una dorsal anticiclónica en niveles altos (cresta de aire cálido subtropical) que se extiende desde el norte de África, y subsidencia (descenso de aire que se comprime y calienta) que impide la formación de nubes.
El mecanismo se retroalimenta: el suelo seco y sin vegetación absorbe más radiación solar, calentando aún más el aire. La ausencia de nubes permite máxima insolación. Y la subsidencia anticiclónica impide la formación de tormentas que podrían romper el episodio.
Las advecciones saharianas son especialmente intensas: masas de aire que ya parten de 40-45 °C en el Sahara llegan a la Península con temperaturas extremas. Son las responsables de los récords absolutos de temperatura en España.
¿Por qué es importante?
Las olas de calor son uno de los fenómenos meteorológicos más letales. En Europa, la ola de calor de 2003 causó más de 70.000 muertes en exceso. En España, los veranos de 2022 y 2023 registraron olas de calor excepcionales con temperaturas cercanas o superiores a los 45 °C.
Los grupos más vulnerables son las personas mayores, niños, trabajadores al aire libre y personas con enfermedades cardiovasculares. El efecto isla de calor urbana agrava el problema en las ciudades, donde las noches tropicales (mínima > 20 °C) impiden el descanso.
Ejemplos prácticos
- Córdoba y Sevilla: habitualmente registran las máximas más altas de España durante las olas de calor, con valores que pueden superar los 45 °C.
- Noches tropicales: en la costa mediterránea, las mínimas durante olas de calor a menudo no bajan de 25 °C, lo que impide que el cuerpo se recupere del estrés térmico diurno.
- Tendencia climática: las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y duraderas en España. Lo que era excepcional hace 30 años ahora se repite cada pocos veranos.