¿Qué es el índice de calor?
El índice de calor es una medida que combina temperatura del aire y humedad relativa para expresar cómo percibe el cuerpo el calor. Cuando la humedad es alta, la evaporación del sudor se dificulta, haciendo que el cuerpo sienta una temperatura superior a la real. Es la versión veraniega de la sensación térmica invernal.
¿Cómo se calcula?
El índice de calor se calcula mediante la ecuación de Rothfusz, una regresión múltiple que combina temperatura y humedad relativa. La fórmula se aplica cuando la temperatura supera los 27 °C y la humedad relativa es superior al 40%. Por debajo de estos umbrales, la diferencia con la temperatura real es mínima.
Por ejemplo, con 35 °C y 50% de humedad, el índice de calor es de aproximadamente 40 °C. Con la misma temperatura pero 70% de humedad, sube a unos 48 °C, un nivel extremadamente peligroso. La relación no es lineal: a temperaturas más altas, cada punto de humedad adicional tiene un efecto mucho mayor.
El NWS (Servicio Meteorológico de Estados Unidos) define cuatro niveles de peligro: precaución (27-32 °C), precaución extrema (33-39 °C), peligro (40-51 °C) y peligro extremo (>51 °C). En España, AEMET utiliza criterios similares para sus avisos por calor.
¿Por qué es importante?
El índice de calor es un indicador directo del riesgo de patologías por calor: calambres, agotamiento y golpe de calor. El cuerpo humano se refrigera principalmente por evaporación del sudor. Cuando la humedad ambiental es alta, ese mecanismo pierde eficacia y la temperatura corporal puede subir peligrosamente.
Las personas más vulnerables son los mayores de 65 años, niños pequeños, personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan o hacen ejercicio al aire libre. En España, las olas de calor con humedad mediterránea son especialmente peligrosas en las costas.
Ejemplos prácticos
- Costa mediterránea en agosto: con 34 °C y 65% de humedad (habitual cerca del mar), el índice de calor ronda los 44 °C. Mucho más peligroso que 38 °C con 25% de humedad en el interior.
- Deporte al aire libre: los entrenadores deben conocer el índice de calor para ajustar la intensidad y la hidratación. Por encima de 40 °C, el ejercicio intenso debería suspenderse.
- Trabajo en exteriores: la normativa laboral debería considerar el índice de calor, no solo la temperatura, para establecer pausas y medidas de protección.