¿Qué es el golpe de calor?
El golpe de calor es una emergencia médica que ocurre cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura, superando los 40 °C de temperatura corporal. Se produce por exposición prolongada a calor extremo o esfuerzo físico intenso, y puede ser mortal si no se trata de inmediato. Es la forma más grave de las enfermedades relacionadas con el calor.
¿Cómo funciona?
El cuerpo humano mantiene su temperatura interna en torno a 37 °C mediante un sistema de termorregulación que depende principalmente de la sudoración y la vasodilatación periférica. El sudor, al evaporarse en la piel, absorbe calor y refrigera el cuerpo. La vasodilatación aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel para disipar calor al ambiente.
Cuando la temperatura exterior es muy alta y la humedad impide la evaporación eficiente del sudor, el sistema de termorregulación se sobrecarga. El cuerpo produce sudor que no se evapora, perdiendo agua y sales sin lograr enfriarse. Si la deshidratación avanza, el cuerpo deja de sudar (signo de alarma grave) y la temperatura corporal sube sin control.
Existen dos tipos principales. El golpe de calor clásico afecta a personas vulnerables (ancianos, enfermos crónicos, niños) expuestas pasivamente a calor intenso, típicamente durante olas de calor. El golpe de calor por esfuerzo afecta a personas jóvenes y sanas que realizan ejercicio intenso en condiciones de calor: deportistas, trabajadores al aire libre, militares.
Los síntomas progresan desde el agotamiento por calor (náuseas, mareos, sudoración excesiva) hasta el golpe de calor propiamente dicho (piel caliente y seca, confusión, pérdida de consciencia, temperatura corporal > 40 °C). Sin tratamiento, puede provocar daño multiorgánico y muerte.
¿Por qué es importante?
El golpe de calor es una de las principales causas de muerte asociadas a fenómenos meteorológicos. En España, las olas de calor causan un exceso de mortalidad significativo cada verano, y el golpe de calor es el mecanismo directo en muchos casos. El verano de 2022 registró más de 4.700 muertes atribuibles al calor en España.
La prevención es mucho más eficaz que el tratamiento. Las medidas clave son: hidratarse antes de tener sed, evitar la exposición al sol entre las 12:00 y las 18:00 en días de calor extremo, no dejar nunca a niños ni animales en vehículos cerrados (el interior alcanza 60-70 °C en minutos), y adaptar la actividad física a las condiciones.
Con el cambio climático, las olas de calor son más frecuentes e intensas, aumentando el riesgo de golpe de calor. Las ciudades, por el efecto isla de calor, son especialmente peligrosas porque las noches tropicales impiden la recuperación del organismo.
Ejemplos prácticos
- Ola de calor y personas mayores: un anciano solo en casa sin aire acondicionado con una máxima de 42 °C tiene alto riesgo de golpe de calor. Los servicios sociales deben contactar a personas vulnerables durante estos episodios.
- Deporte en verano: un corredor que entrena a las 15:00 con 38 °C y 60% de humedad (índice de calor > 50 °C) puede sufrir un golpe de calor en menos de una hora.
- Niño en coche: la temperatura interior de un vehículo al sol sube 10 °C en 10 minutos. Con 30 °C exterior, el interior alcanza 50-60 °C en media hora. Un niño puede sufrir golpe de calor mortal en 15 minutos.
- Trabajadores al aire libre: albañiles, agricultores y repartidores son grupos de alto riesgo. La normativa laboral obliga a adaptar horarios y proporcionar sombra, agua y descansos.