¿Qué es la radiación terrestre?
La radiación terrestre es la energía electromagnética de onda larga (infrarroja) que emite la superficie de la Tierra después de haber sido calentada por el Sol. Toda superficie con una temperatura superior al cero absoluto (-273,15 °C) emite radiación, y la Tierra, con una temperatura media de unos 15 °C, emite en el rango infrarrojo, invisible al ojo humano pero detectable por satélites meteorológicos y cámaras térmicas.
Este proceso es la forma principal en que la Tierra pierde calor hacia el espacio. Sin embargo, gran parte de esta radiación es interceptada por los gases de efecto invernadero de la atmósfera, que la absorben y la reemiten en todas las direcciones, devolviendo una fracción significativa hacia la superficie. Este fenómeno es el efecto invernadero.
¿Cómo funciona?
Durante el día, la superficie terrestre absorbe radiación solar (onda corta) y se calienta. Simultáneamente, emite radiación infrarroja (onda larga) hacia la atmósfera. Durante la noche, al cesar la entrada de radiación solar, la superficie sigue emitiendo radiación terrestre sin recibir compensación, por lo que se enfría progresivamente. Este es el motivo principal por el que las temperaturas mínimas se registran justo antes del amanecer.
La intensidad de la radiación emitida depende de la temperatura de la superficie según la ley de Stefan-Boltzmann: a mayor temperatura, mayor emisión. El asfalto caliente a 60 °C emite mucha más radiación infrarroja que un prado a 25 °C, contribuyendo a la isla de calor nocturna en las ciudades.
Las nubes actúan como una manta térmica: absorben la radiación terrestre y la reemiten parcialmente hacia abajo. Por eso, las noches nubladas son más cálidas que las despejadas. En una noche despejada y seca, la radiación terrestre escapa al espacio con facilidad y la temperatura baja rápidamente, favoreciendo heladas por radiación.
La atmósfera también emite su propia radiación infrarroja (contrarradiación atmosférica) que compensa parcialmente la pérdida de calor de la superficie. El balance entre la radiación emitida por la superficie y la contrarradiación recibida determina el enfriamiento nocturno real.
¿Por qué es importante?
La radiación terrestre es fundamental para entender el balance energético del planeta. El aumento de gases de efecto invernadero por la actividad humana atrapa más radiación terrestre, reduciendo la cantidad que escapa al espacio y provocando el calentamiento global. Los satélites pueden medir con precisión la radiación saliente en el tope de la atmósfera, detectando cambios en el balance energético.
En meteorología práctica, la radiación terrestre nocturna es el principal factor de enfriamiento superficial. Las heladas de radiación, tan temidas por agricultores, ocurren precisamente en noches despejadas, sin viento y con baja humedad, cuando la radiación terrestre escapa sin obstáculos.
En teledetección, la radiación infrarroja emitida por la superficie y las nubes permite a los satélites meteorológicos obtener imágenes nocturnas y medir la temperatura de la superficie terrestre, las cimas de las nubes y los perfiles verticales de temperatura.
Ejemplos prácticos
- Heladas nocturnas: en noches despejadas de invierno, la superficie pierde calor por radiación terrestre sin obstáculos, y la temperatura puede caer 10-15 °C respecto a la máxima diurna.
- Noches nubladas cálidas: las nubes devuelven radiación terrestre a la superficie, actuando como manta térmica y manteniendo temperaturas nocturnas más altas.
- Efecto invernadero: los gases como el CO₂ y el metano absorben radiación terrestre y la reemiten, calentando la atmósfera. Cada molécula extra de CO₂ aumenta la cantidad de radiación retenida.
- Satélites meteorológicos: las imágenes infrarrojas de satélites como Meteosat detectan la radiación terrestre para estimar temperaturas de superficie y alturas de nubes.