¿Qué es la turbulencia térmica?
La turbulencia térmica es el tipo de turbulencia atmosférica causada por el calentamiento desigual de la superficie terrestre por la radiación solar. Cuando el sol calienta el suelo, ciertas superficies absorben más calor que otras: un campo arado se calienta más rápidamente que un lago, un aparcamiento más que un bosque. El aire en contacto con las superficies más calientes se expande, se vuelve menos denso y asciende en forma de burbujas o columnas térmicas, mientras que el aire más frío desciende para reemplazarlo. Este ciclo de ascensos y descensos genera fluctuaciones turbulentas que afectan a cualquier objeto o aeronave que se encuentre en su camino.
Ciclo diario
La turbulencia térmica sigue un ciclo diario muy predecible. Por la mañana temprano, con el suelo aún frío, la atmósfera está estable y la turbulencia térmica es mínima o nula. A medida que el sol calienta la superficie, comienzan a formarse las primeras térmicas hacia las 10-11 de la mañana en verano. La turbulencia alcanza su máximo entre las 13 y las 17 horas, cuando el calentamiento solar es más intenso. Al caer la tarde, el sol pierde fuerza, las térmicas se debilitan y la turbulencia disminuye progresivamente. Por la noche, la turbulencia térmica desaparece y es sustituida por una capa estable cercana al suelo.
Importancia en aviación y vuelo libre
Para la aviación comercial, la turbulencia térmica es una molestia: causa los típicos baches que se sienten en los vuelos a baja altitud durante las horas centrales de días soleados. Para el vuelo sin motor (planeadores), el parapente y el ala delta, las térmicas son esenciales: son el "combustible" que permite ganar altura sin motor. Los pilotos de vuelo libre buscan activamente las columnas térmicas, que pueden alcanzar velocidades ascendentes de 3 a 8 m/s y elevar un planeador varios miles de metros. Los mejores días para volar sin motor son aquellos con fuerte calentamiento solar, humedad moderada y viento sinóptico débil.
Relevancia en España
La península ibérica es uno de los mejores entornos de Europa para la actividad térmica, gracias a la intensa radiación solar, los suelos secos y la orografía variada. La Meseta Central, con su terreno seco y soleado, genera térmicas potentes en verano que alcanzan altitudes de 3 000 a 4 000 metros. Zonas como Piedrahíta (Ávila), Lillo (Toledo) o la sierra de Segura (Jaén) son destinos internacionales de vuelo libre precisamente por la calidad y regularidad de sus térmicas. Sin embargo, esta misma turbulencia térmica puede ser incómoda para los pasajeros de vuelos nacionales durante las horas centrales del verano.