¿Qué es un anemómetro?
El anemómetro es el instrumento que mide la velocidad del viento. Es uno de los sensores más reconocibles de una estación meteorológica y fundamental para la navegación, la aviación, la energía eólica y la predicción del tiempo.
¿Cómo funciona?
Existen varios tipos de anemómetros:
- De cazoletas (Robinson): tres o cuatro semiesferas montadas sobre un eje vertical. El viento empuja las cazoletas y las hace girar; la velocidad de rotación es proporcional a la del viento. Un sensor cuenta las revoluciones.
- Ultrasónico: emite pulsos de ultrasonido entre pares de transductores. El viento modifica el tiempo de viaje del sonido. Sin partes móviles, es más preciso y fiable, y mide velocidad y dirección simultáneamente.
- De hélice (propela): una hélice orientada al viento mediante una veleta. Menos común pero útil para investigación.
- De hilo caliente: un filamento calentado eléctricamente se enfría con el viento. La potencia necesaria para mantener la temperatura indica la velocidad. Muy preciso para turbulencia.
La instalación estándar requiere el anemómetro a 10 m de altura sobre terreno despejado, según la OMM.
¿Por qué es importante?
El viento afecta a casi todas las actividades humanas: aviación, navegación, construcción, energía eólica, deportes al aire libre. La medición precisa del viento es esencial para las alertas meteorológicas (rachas peligrosas) y la evaluación de recursos eólicos.
Ejemplos prácticos
- Estación meteorológica doméstica: las estaciones como las Davis Vantage incluyen anemómetro de cazoletas. Deben instalarse en un mástil alto sin obstrucciones cercanas.
- Parques eólicos: antes de instalar aerogeneradores, se miden los vientos con anemómetros de alta precisión durante al menos un año para evaluar el recurso eólico.
- Rachas vs. velocidad media: el anemómetro registra ambas. La racha es el pico instantáneo (3 segundos) y la velocidad media se calcula sobre 10 minutos.