¿Qué es el déficit pluviométrico?
El déficit pluviométrico se produce cuando la precipitación acumulada en un periodo determinado (mes, trimestre, año hidrológico) es inferior a la media climatológica de referencia (calculada sobre los últimos 30 años). Se expresa en milímetros (diferencia absoluta) o en porcentaje respecto a la media. Por ejemplo, si la precipitación media de enero en Madrid es 37 mm y en un año concreto solo se registran 12 mm, el déficit es de 25 mm (un 68 % por debajo de la media). Es el indicador primario de la sequía meteorológica.
¿Cómo se mide y clasifica?
AEMET utiliza el índice de precipitación estandarizado (SPI) para clasificar el déficit pluviométrico en categorías: normal, moderadamente seco, severamente seco, extremadamente seco y excepcionalmente seco. El SPI compara la precipitación observada con la distribución estadística histórica, permitiendo comparaciones entre regiones con climatologías muy diferentes. Un déficit del 30 % en Galicia (que recibe 1.500 mm anuales) tiene implicaciones diferentes que el mismo porcentaje en Murcia (que recibe 300 mm).
Consecuencias e importancia en España
El déficit pluviométrico sostenido durante meses o años desencadena sequías con graves consecuencias: descenso de los embalses, restricciones de agua, pérdida de cosechas, aumento del riesgo de incendios, daño a ecosistemas acuáticos y estrés en los bosques. España es especialmente vulnerable por su alta variabilidad interanual de precipitación: un año hidrológico puede recibir el doble de la media y el siguiente solo la mitad. Los episodios de déficit más severos se producen cuando coinciden varios meses consecutivos con precipitación muy por debajo de la media, especialmente si afectan al periodo otoño-invierno, que es cuando se recargan los embalses.