¿Qué es el flujo zonal?
El flujo zonal es un patrón de circulación atmosférica en latitudes medias caracterizado por vientos predominantes de componente oeste que soplan de forma rectilínea o con ondulaciones muy suaves. En este régimen, la corriente en chorro (jet stream) fluye con fuerza de oeste a este, sin grandes meandros ni bloqueos. El término "zonal" hace referencia a que el flujo sigue las zonas de latitud, es decir, los paralelos geográficos.
¿Cuándo predomina?
El flujo zonal tiende a predominar cuando el vórtice polar es fuerte y compacto, lo que mantiene el gradiente térmico entre el polo y los trópicos bien definido. En estas situaciones, la corriente en chorro es intensa y estable. En Europa, el flujo zonal es más frecuente durante el otoño y el invierno, y se manifiesta con la llegada sucesiva de borrascas atlánticas que cruzan el continente de oeste a este. El índice NAO positivo suele estar asociado a un flujo zonal intenso sobre el Atlántico norte.
Consecuencias meteorológicas
Cuando el flujo es predominantemente zonal sobre Europa, la Península Ibérica recibe la influencia directa de las masas de aire marítimo atlántico. Esto se traduce en temperaturas suaves, humedad elevada, precipitaciones frecuentes en el norte y oeste peninsular, y vientos sostenidos de componente oeste. Las olas de frío son menos probables bajo flujo zonal, ya que el aire polar queda confinado en latitudes altas. Sin embargo, el sur y el Mediterráneo pueden quedar al margen de las precipitaciones.
Flujo zonal frente a flujo meridional
El flujo zonal es el patrón opuesto al flujo meridional. Mientras el zonal transporta masas de aire de forma latitudinal (oeste-este), el meridional favorece intercambios norte-sur, con entradas de aire frío polar o de aire cálido africano. Ambos patrones se alternan de forma natural, pero periodos prolongados de flujo zonal o meridional definen episodios climáticos diferenciados.