¿Qué es el gegenschein?
El gegenschein (del alemán gegen = contra, Schein = resplandor) es una de las manifestaciones más sutiles de la luz en el cielo nocturno. Aparece como una mancha oval de luminosidad débil, de unos 10° de diámetro, centrada en el punto antisolar: el punto del cielo exactamente opuesto al Sol. Es el fenómeno más tenue visible a simple vista y constituye un auténtico reto observacional incluso para astrónomos experimentados.
¿Cómo se produce?
El gegenschein está íntimamente relacionado con la luz zodiacal. Ambos se originan en el mismo disco de polvo interplanetario que rodea al Sol en el plano de la eclíptica. Mientras que la luz zodiacal se produce por dispersión de la luz solar hacia adelante (en ángulos pequeños respecto a la dirección Sol-partícula-observador), el gegenschein se debe a la retrodispersión: las partículas de polvo reflejan la luz solar directamente de vuelta hacia la Tierra cuando esta se encuentra exactamente entre el Sol y las partículas.
Este efecto de retrodispersión es análogo al efecto de oposición que se observa en la Luna llena (que es desproporcionadamente más brillante que en fases cercanas a llena) o en la heiligenschein (brillo de la hierba húmeda en la dirección de la sombra de la cabeza del observador). Cuando las partículas de polvo están en oposición exacta al Sol vistas desde la Tierra, las sombras que cada partícula proyecta sobre sí misma desaparecen, aumentando ligeramente su brillo colectivo.
Observación
El gegenschein es extraordinariamente difícil de observar. Requiere las mejores condiciones posibles: cielo sin Luna, sin contaminación lumínica, transparencia atmosférica excelente, y que el punto antisolar esté lejos de la Vía Láctea para evitar confusiones. La mejor estrategia es localizar el punto antisolar (opuesto al Sol en la eclíptica), apartar la mirada ligeramente (visión periférica) y buscar una mancha oval de luz ligeramente más brillante que el fondo del cielo.
En España, las noches de invierno con el punto antisolar alto en el cielo y lejos de la Vía Láctea, desde zonas con certificación Starlight como las Canarias o los cielos de Teruel, ofrecen las mejores oportunidades. Es un fenómeno que recompensa la paciencia y la adaptación visual completa a la oscuridad.