¿Qué es un radar meteorológico?
El radar meteorológico emite pulsos de microondas que rebotan en las gotas de lluvia y otras partículas de precipitación. Es la herramienta principal para la vigilancia meteorológica a corto plazo (nowcasting), detectando tormentas en tiempo real.
¿Cómo funciona?
El radar emite un pulso de microondas (longitudes de onda de 3, 5 o 10 cm) con una antena parabólica que rota 360°. Los pulsos rebotan en las partículas de precipitación y regresan al radar. Del eco se extrae:
- Reflectividad (dBZ): intensidad del eco, proporcional al tamaño y número de gotas. Se convierte en tasa de precipitación (mm/h). Verde = leve, amarillo = moderada, rojo = fuerte, morado = extrema.
- Velocidad Doppler: el cambio de frecuencia del eco (efecto Doppler) indica si la precipitación se acerca o se aleja del radar. Permite detectar rotación dentro de tormentas (mesociclones, tornados).
- Polarimetría dual: radares modernos emiten en polarización horizontal y vertical simultáneamente. La diferencia revela el tipo de precipitación (lluvia, nieve, granizo, mezcla).
La red de radares de AEMET cubre toda España con 15 radares con alcances de unos 250 km.
¿Por qué es importante?
El radar es insustituible para la detección y seguimiento de tormentas en tiempo real. Permite emitir avisos con minutos u horas de antelación: granizo, lluvias intensas, posibles tornados. Es la base del nowcasting.
Ejemplos prácticos
- Mapa de Snowy: el mapa muestra la capa de radar con datos de RainViewer, actualizados cada pocos minutos. Puedes ver la animación de las últimas horas para estimar si la lluvia se acerca.
- Banda brillante: a la altitud de fusión (donde la nieve se transforma en lluvia), el radar muestra una banda de reflectividad elevada. Es un artefacto, no lluvia más intensa.
- Vacíos de cobertura: el radar no detecta precipitación por debajo de su horizonte (bloqueo orográfico) ni a mucha distancia, donde el haz pasa por encima de las nubes bajas.