¿Qué es el sirimiri?
El sirimiri es un tipo de precipitación extremadamente fina y persistente, característica de los climas oceánicos del norte de España. La palabra procede del euskera (txirimiri o zirimiri) y describe una lluvia tan sutil que sus gotas parecen flotar en el aire en lugar de caer. A diferencia de la llovizna convencional, el sirimiri se asocia a un ambiente brumoso y envolvente que puede mantenerse durante horas o incluso días, empapando gradualmente todo lo que encuentra a su paso sin que apenas se perciba la lluvia al mirar por la ventana. Es un fenómeno tan ligado a la identidad cultural del País Vasco que el término se ha incorporado al léxico meteorológico español.
Características meteorológicas
El sirimiri se produce cuando masas de aire húmedo y templado de origen atlántico son empujadas contra la orografía de la cornisa cantábrica, ascendiendo suavemente y formando una capa baja de estratocúmulos o estratos que casi tocan el suelo. Las gotas del sirimiri tienen un diámetro inferior a 0,2 mm (frente a los 0,2-0,5 mm de la llovizna estándar), lo que les confiere una velocidad de caída tan baja que el viento las mantiene en suspensión. La intensidad de precipitación es muy débil, generalmente inferior a 0,5 mm/h, pero su persistencia durante muchas horas puede acumular cantidades significativas a lo largo del día.
Distribución geográfica y frecuencia
El sirimiri es especialmente frecuente en el País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia, donde la proximidad del mar Cantábrico y la orografía favorecen la formación de nubes bajas y estratiformes durante gran parte del año. Es más habitual en otoño e invierno, coincidiendo con el flujo dominante del noroeste y oeste atlántico. También se produce en otras regiones con clima oceánico del mundo, como Irlanda, el noroeste de Inglaterra o el Pacífico noroeste estadounidense, donde recibe nombres locales equivalentes. En el País Vasco, el sirimiri es tan habitual que forma parte de la identidad regional y del paisaje verde característico.
Diferencia con la llovizna y la niebla
Aunque sirimiri, llovizna y niebla comparten la presencia de gotas muy pequeñas, son fenómenos distintos. La niebla es una nube a nivel del suelo que reduce la visibilidad por debajo de 1 km pero no implica necesariamente precipitación. La llovizna consiste en gotas de 0,2-0,5 mm que caen de forma uniforme desde nubes estratiformes. El sirimiri ocupa un nicho intermedio: sus gotas son más finas que las de la llovizna convencional y el ambiente que crea recuerda a la niebla, pero con precipitación real que moja superficies y acumula agua en pluviómetros.