¿Qué es la llovizna?
La llovizna es precipitación formada por gotas de agua muy pequeñas, de menos de 0,5 mm de diámetro, que caen lentamente y de forma uniforme desde nubes estratiformes bajas. Moja progresivamente pero apenas acumula cantidad: raramente supera los 0,5 mm/h. Es uno de los tipos de precipitación más comunes en la cornisa cantábrica y Galicia, donde se conoce popularmente como "orballo", "calabobos" o "sirimiri".
¿Cómo se forma?
La llovizna se origina en nubes bajas de tipo estrato o estratocúmulo, generalmente a menos de 2.000 metros de altura. Estas nubes tienen un espesor moderado y contienen gotas pequeñas con escaso desarrollo vertical, lo que impide que crezcan por coalescencia como ocurre en la lluvia convencional.
Las gotas de llovizna se forman principalmente por coalescencia suave: las gotitas de la nube chocan entre sí en un proceso lento, alcanzando diámetros de 0,1 a 0,5 mm. Al ser tan pequeñas, caen a velocidades muy bajas (1-2 m/s frente a los 5-9 m/s de las gotas de lluvia), lo que les da ese aspecto suspendido o flotante tan característico.
La llovizna es más frecuente en situaciones con viento suave del oeste o noroeste, aire húmedo y estable, y nubes bajas persistentes. Las masas de aire marítimo que llegan a las costas atlánticas y cantábricas generan este tipo de precipitación con gran frecuencia, especialmente en otoño e invierno.
En zonas de montaña, la llovizna puede producirse por el efecto de nubes orográficas que se enganchan en las laderas. Los bosques de laurisilva en Canarias captan la llovizna horizontal del mar de nubes, un fenómeno llamado precipitación oculta u horizontal.
¿Por qué es importante?
Aunque individualmente la llovizna acumula poca agua, su persistencia durante horas o días puede sumar cantidades significativas. En Galicia y la cornisa cantábrica, la llovizna frecuente contribuye notablemente a la pluviometría anual y mantiene los suelos húmedos durante gran parte del año.
La llovizna tiene un impacto importante en la visibilidad, reduciéndola hasta 1 km o menos, lo que afecta a la conducción y a la aviación. Además, cuando la temperatura del suelo está por debajo de 0 °C, la llovizna engelante es extremadamente peligrosa: las gotas se congelan al contacto y forman una capa de hielo transparente sobre carreteras, árboles y tendidos eléctricos.
Para la agricultura y los ecosistemas, la llovizna es beneficiosa porque mantiene la humedad ambiental y del suelo sin causar erosión ni escorrentía.
Ejemplos prácticos
- Sirimiri vasco: la llovizna fina y persistente del País Vasco, tan ligera que parece flotar. Puede durar todo el día sin acumular más de 3-5 mm, pero deja todo empapado.
- Orballo gallego: en Galicia, el orballo es la llovizna atlántica que acompaña a las borrascas invernales. Los gallegos dicen que "non chove, orballa", distinguiendo este fenómeno de la lluvia propiamente dicha.
- Conducción: la llovizna es traicionera porque humedece la carretera sin que el conductor perciba lluvia intensa. La fina capa de agua se mezcla con aceite y polvo del asfalto, reduciendo la adherencia.