¿Qué es un anemómetro de cazoletas?
El anemómetro de cazoletas es el instrumento de medición de viento más reconocible y utilizado en el mundo. Inventado por John Thomas Romney Robinson en 1846, su diseño básico apenas ha cambiado en casi dos siglos. Es el tipo estándar en la mayoría de estaciones meteorológicas profesionales y domésticas gracias a su sencillez, robustez y bajo coste.
Principio de funcionamiento
Las cazoletas (hemisferios cóncavos) ofrecen más resistencia aerodinámica por su lado cóncavo que por el convexo, lo que produce un par neto que hace girar el conjunto siempre en la misma dirección independientemente de la dirección del viento. Un generador de pulsos magnéticos o un encoder óptico cuenta las revoluciones del eje. La relación entre la frecuencia de rotación y la velocidad del viento se determina mediante calibración en túnel de viento. La constante de distancia típica es de 2 a 5 metros, lo que indica la distancia de viento necesaria para alcanzar el 63 % de un cambio brusco de velocidad.
Ventajas y limitaciones
Entre sus ventajas destacan su omnidireccionalidad (mide viento de cualquier dirección sin necesidad de orientarse), su robustez mecánica y su bajo mantenimiento. Sus principales limitaciones son la inercia mecánica, que provoca sobreestimación en condiciones de viento racheado (las cazoletas aceleran más rápido de lo que frenan), y el desgaste de los rodamientos con el tiempo. No mide la dirección del viento, por lo que siempre se instala junto a una veleta.
Instalación y mantenimiento
Según las normas de la OMM, el anemómetro debe instalarse a 10 metros de altura sobre terreno despejado, sin obstáculos a menos de 10 veces la altura del obstáculo. Los rodamientos deben revisarse anualmente y el instrumento recalibrarse cada 2 a 5 años. Las estaciones Davis Vantage, Ecowitt y muchas otras incluyen anemómetros de cazoletas como sensor estándar de viento.