¿Qué es un arcoíris terciario?
El arcoíris terciario es un arcoíris de tercer orden, producido cuando la luz solar experimenta tres reflexiones internas dentro de las gotas de lluvia antes de emerger. Mientras que el arcoíris primario (una reflexión interna) y el secundario (dos reflexiones) se forman en la dirección opuesta al Sol, el terciario aparece en la misma dirección del Sol, a unos 40° de distancia angular, lo que hace su observación extraordinariamente difícil debido al resplandor del cielo cercano al astro.
¿Por qué es tan difícil de ver?
Cada reflexión interna adicional dentro de la gota de lluvia causa una pérdida significativa de luz. El arcoíris primario conserva aproximadamente el 4,5% de la luz incidente, el secundario alrededor del 1,5%, y el terciario apenas un 0,3%. Además, el terciario se forma cerca del Sol, donde el brillo del cielo es máximo, lo que reduce drásticamente el contraste. Para colmo, el arco terciario es más ancho y difuso que los órdenes inferiores, diluyendo aún más la señal luminosa. Todo esto explica por qué, aunque su existencia fue predicha teóricamente desde el siglo XVII, la primera observación fotográfica confirmada no se logró hasta 2011.
Historia de su detección
La teoría de los arcoíris de orden superior fue desarrollada por Descartes en 1637 y refinada por Newton. Sin embargo, durante siglos se consideró que el terciario era teóricamente observable pero prácticamente invisible. En 2011, los investigadores Michael Grossmann, Elmar Schmidt y Alexander Hauß publicaron las primeras fotografías confirmadas del arcoíris terciario, utilizando técnicas de procesamiento de imagen para resaltar la señal contra el fondo brillante. Desde entonces, varios observadores han logrado documentarlo con filtros polarizadores y procesamiento digital.
Arcoíris de órdenes superiores
Más allá del terciario existen arcoíris de cuarto, quinto y órdenes superiores. El cuaternario también aparece cerca del Sol, mientras que los de quinto y sexto orden coinciden espacialmente con los primario y secundario. En laboratorio, se han detectado arcoíris hasta el orden 200 usando láseres y gotas individuales. Estos fenómenos de orden alto son de interés puramente científico, ya que en condiciones naturales resultan completamente inobservables a simple vista.