¿Qué es un arcoíris?
El arcoíris es un arco de colores producido por la interacción de la luz solar con las gotas de lluvia. Es uno de los fenómenos ópticos más hermosos y reconocibles de la naturaleza, presente en todas las culturas y mitologías.
¿Cómo funciona?
La luz solar (blanca) entra en una gota de lluvia, se refracta (cambia de dirección al pasar de aire a agua), se refleja en la cara posterior de la gota y se refracta de nuevo al salir. La refracción dispersa la luz blanca en sus colores componentes, ya que cada color tiene un índice de refracción ligeramente diferente.
El resultado es que la luz sale de la gota con un ángulo de unos 42° respecto a la dirección de incidencia. Cada gota contribuye solo un color al observador; millones de gotas a diferentes alturas crean el arco completo.
El arcoíris primario (42°, colores de rojo exterior a violeta interior) se forma con una reflexión interna. El arcoíris secundario (51°, más tenue, colores invertidos) se forma con dos reflexiones internas, perdiendo más luz en el proceso.
La banda oscura entre ambos arcos se llama "banda de Alejandro".
¿Por qué es importante?
El arcoíris es un indicador meteorológico útil: indica que hay lluvia en la dirección opuesta al Sol. Si el arcoíris está al este por la tarde, la lluvia se aleja; si está al oeste por la mañana, la lluvia se acerca. Además, su estudio impulsó la comprensión de la óptica y la naturaleza de la luz.
Ejemplos prácticos
- Cuándo verlo: el Sol debe estar bajo (menos de 42° sobre el horizonte) y haber lluvia en dirección opuesta al Sol. El mejor momento es la tarde con el Sol bajo en el oeste y chubascos al este.
- Arcoíris lunar: la Luna llena puede producir un arcoíris nocturno (moonbow), normalmente blanco o muy tenue. Se necesita luna brillante y lluvia.
- Arcoíris doble: el secundario es más ancho, más tenue y tiene los colores invertidos respecto al primario. La zona entre ambos es más oscura que el cielo circundante.