¿Qué es la calma?
La calma es la ausencia de viento o un viento inferior a 1 km/h, correspondiente al nivel 0 de la escala Beaufort. Se produce típicamente en centros de altas presiones, durante noches claras con cielo despejado y en condiciones de estabilidad atmosférica. Aunque pueda parecer un estado inocuo, la calma favorece heladas, inversiones térmicas, niebla y acumulación de contaminantes a nivel del suelo.
¿Cómo se produce?
La calma se establece cuando el gradiente de presión horizontal es prácticamente nulo, es decir, cuando la presión atmosférica es uniforme en una zona amplia. Esto ocurre típicamente en el centro de los anticiclones, donde las isobaras están muy separadas y la fuerza impulsora del viento es mínima.
Otras situaciones favorables a la calma incluyen las noches claras de invierno, cuando la inversión térmica de superficie suprime la mezcla vertical y el viento se desacopla de las capas superiores. En fondos de valle cerrados, la calma puede persistir durante días si un anticiclón domina la situación.
La calma también se observa en las zonas de transición entre brisas: el momento del cambio entre brisa de mar y terral, o entre brisa de valle y brisa de montaña, suele haber un periodo de calma de 30 a 60 minutos.
A escala global, las calmas ecuatoriales (doldrums o zona de convergencia intertropical) son una franja cercana al ecuador donde los alisios de ambos hemisferios convergen y el viento horizontal es débil, con frecuentes calmas y chubascos.
¿Por qué es importante?
La calma tiene consecuencias significativas que a menudo se subestiman:
En calidad del aire, la calma es el peor escenario posible. Sin viento, los contaminantes emitidos por el tráfico, la industria y las calefacciones se acumulan a nivel del suelo. Las grandes ciudades situadas en valles (Madrid, Barcelona) sufren episodios de alta contaminación durante periodos de calma anticiclónica invernal.
En agricultura, las noches de calma son las más propicias para heladas de radiación. El aire frío se acumula sin dispersarse en los puntos más bajos del terreno. Los agricultores temen más una noche de calma con cielo despejado que una noche ventosa con las mismas temperaturas.
En navegación, las calmas son la pesadilla del navegante a vela. Las calmas ecuatoriales históricamente dejaban barcos inmovilizados durante semanas.
Ejemplos prácticos
- Contaminación en Madrid: los peores episodios de contaminación por dióxido de nitrógeno en Madrid ocurren durante situaciones anticiclónicas invernales con calma. El Ayuntamiento activa protocolos de tráfico cuando se prevén varios días consecutivos de calma.
- Heladas de radiación: en la Meseta Central, las noches claras y en calma de diciembre y enero producen las heladas más intensas. Sin viento que mezcle las capas de aire, la temperatura del suelo puede bajar 5-10 °C por debajo de la temperatura a 1,5 metros.
- Niebla persistente: los bancos de niebla que cubren el valle del Ebro o del Duero durante días en invierno se forman y persisten gracias a la calma. Sin viento, no hay mezcla que disipe la niebla.