¿Qué es un collado barométrico?
Un collado barométrico (también llamado col barométrico o punto de silla) es una configuración del campo de presión que se produce cuando dos anticiclones y dos borrascas se disponen de forma alternada alrededor de una zona central. En esta zona central, la presión es intermedia: más baja que en los anticiclones pero más alta que en las borrascas. Si imaginamos el campo de presión como un relieve topográfico, el collado equivale a un puerto de montaña entre dos valles y dos cumbres. El gradiente de presión en el centro del collado es muy débil, lo que produce calma o vientos muy flojos.
Características meteorológicas
Las condiciones meteorológicas en un collado barométrico son difíciles de predecir porque pequeños cambios en la presión pueden decantar la situación hacia uno u otro sistema vecino. El viento es errático y débil, con direcciones cambiantes. En verano, los collados favorecen el desarrollo de tormentas convectivas porque la ausencia de viento en superficie permite el calentamiento local intenso y la formación de cúmulos de gran desarrollo vertical. En invierno, pueden generar nieblas persistentes y situaciones de calma chicha con mala calidad del aire, similares a las del pantano barométrico pero con una estructura de presión más definida.
Diferencia con el pantano barométrico
Aunque el collado y el pantano barométrico comparten la característica del gradiente débil, son configuraciones distintas. El pantano barométrico es una zona extensa de presión uniforme sin centros de presión bien definidos alrededor. El collado, en cambio, está claramente enmarcado por cuatro sistemas de presión alternados (dos altas y dos bajas). El collado tiene una estructura geométrica más definida (forma de X o silla de montar en las isobaras), mientras que el pantano es una masa amorfa de presión sin apenas isobaras.
Importancia en predicción
Los collados barométricos son especialmente problemáticos para la predicción numérica del tiempo porque la evolución atmosférica en estas zonas es muy sensible a las condiciones iniciales. Un pequeño error en la posición o la intensidad de cualquiera de los cuatro sistemas circundantes puede cambiar por completo el pronóstico local. Los predictores operativos prestan especial atención a estas configuraciones y suelen ampliar los intervalos de incertidumbre cuando detectan un collado sobre su zona de responsabilidad.