¿Qué es una corona de difracción?
La corona de difracción es un fenómeno óptico que produce anillos concéntricos de colores suaves alrededor del Sol o la Luna. Se distingue del halo por su tamaño mucho menor (1°-5° frente a 22°) y por su mecanismo de formación: mientras que el halo se produce por refracción en cristales de hielo, la corona se origina por difracción de la luz alrededor de pequeñas gotas de agua o cristales de hielo presentes en nubes finas como altocúmulos y altoestratos.
Mecanismo físico
La difracción ocurre cuando las ondas de luz se curvan al pasar por aberturas o alrededor de obstáculos de tamaño comparable a su longitud de onda. En una corona, las gotas de agua o cristales de hielo de la nube actúan como obstáculos que difractan la luz solar o lunar. Las ondas difractadas interfieren constructiva y destructivamente según el ángulo, creando anillos brillantes y oscuros. El radio angular de los anillos depende inversamente del tamaño de las gotas: gotas más pequeñas producen coronas más grandes, y gotas más grandes, coronas más compactas. Este principio permite estimar el tamaño de las gotas a partir del diámetro de la corona.
Coronas, iridiscencia y aureola
La corona más interna se denomina aureola y es la más brillante, mostrando un disco blanquecino rodeado de un borde azulado que transiciona al rojo. Las coronas exteriores son anillos adicionales más tenues con la misma secuencia cromática. Cuando la nube tiene gotas de tamaño irregular, los anillos se fragmentan y aparecen como manchas de color sobre la nube: esto es lo que llamamos iridiscencia o nubes iridiscentes. La iridiscencia es, por tanto, una corona de difracción parcial o desordenada, producida cuando las gotas no son uniformes en tamaño.
Observación práctica
Las coronas son más fáciles de observar alrededor de la Luna (corona lunar) porque la menor intensidad luminosa reduce el deslumbramiento. Para observar coronas solares, basta con bloquear el disco solar con un edificio, un dedo extendido o unas gafas de sol. Las nubes finas de tipo altocúmulo son las mejores productoras de coronas. En días con nubes lenticulares o altocúmulos recién formados, las coronas y la iridiscencia pueden ser espectaculares.