¿Qué es la refracción astronómica?
La refracción astronómica es el fenómeno por el cual la luz de los astros se curva al atravesar la atmósfera terrestre, haciendo que su posición aparente en el cielo esté siempre más elevada que la posición real o geométrica. Este efecto se debe a que la densidad del aire disminuye gradualmente con la altitud: la luz proveniente del espacio entra en capas de aire cada vez más densas y se va curvando progresivamente hacia la superficie, describiendo una trayectoria arqueada en lugar de una línea recta.
Magnitud del efecto
La refracción astronómica depende críticamente del ángulo de elevación del astro. En el cenit (directamente sobre la cabeza), el efecto es prácticamente nulo. A 45° de elevación, la refracción es de aproximadamente 1 minuto de arco. Pero en el horizonte, la refracción alcanza unos 34 minutos de arco, que es ligeramente más que el diámetro angular aparente del Sol (unos 32 minutos de arco). Esto significa que cuando vemos el disco solar tangente al horizonte al atardecer, en realidad ya está completamente por debajo de él desde el punto de vista geométrico.
Consecuencias prácticas
La refracción astronómica tiene consecuencias directas y mensurables. Prolonga la duración del día solar en varios minutos: al amanecer vemos el Sol antes de que haya cruzado realmente el horizonte, y al atardecer seguimos viéndolo después de que haya descendido por debajo. En latitudes altas, este efecto puede sumar días enteros de luz solar adicional al año. También es responsable del achatamiento aparente del Sol y la Luna cuando están cerca del horizonte, ya que la refracción es mayor en el borde inferior del disco que en el superior.
Importancia en navegación y astronomía
La corrección por refracción atmosférica es esencial en astronomía de posición, navegación astronómica y geodesia. Las tablas de refracción, que dependen de la temperatura, la presión atmosférica y la humedad, permiten calcular la posición real de los astros a partir de su posición observada. En navegación marítima clásica, un error en la corrección de refracción podía desviar la posición calculada del barco varios kilómetros.