¿Qué es el viento de cara?
El viento de cara (headwind en inglés) es el que sopla en dirección contraria al movimiento de un vehículo, aeronave, embarcación o persona. Es el opuesto directo al viento de cola. Mientras que el viento de cola empuja desde atrás, el viento de cara actúa como una fuerza de resistencia frontal. Su efecto varía enormemente según el contexto: en aviación es beneficioso para operaciones en pista, pero en transporte terrestre y deportes es un obstáculo.
Efecto en la aviación
En aviación, el viento de cara es el aliado del piloto durante las fases críticas de despegue y aterrizaje. Al soplar contra el avión, aumenta la velocidad del aire sobre las alas sin necesidad de aumentar la velocidad respecto al suelo. Esto permite despegar en distancias más cortas y aterrizar a velocidades más bajas respecto al suelo, reduciendo la carrera de frenado. Por eso los aeropuertos orientan sus pistas en función de los vientos predominantes de la zona y los controladores asignan cabeceras que permitan despegar y aterrizar cara al viento.
Efecto en el transporte y el deporte
En el ámbito terrestre, el viento de cara es siempre una desventaja. En ciclismo, la resistencia aerodinámica crece con el cuadrado de la velocidad relativa del aire. Un ciclista rodando a 30 km/h con 20 km/h de viento de cara experimenta la misma resistencia que si rodara a 50 km/h en calma, lo que supone un incremento enorme del esfuerzo. Los equipos profesionales utilizan formaciones en abanico para repartir el esfuerzo contra el viento frontal. En atletismo, un viento de cara moderado puede añadir décimas a los tiempos en pruebas de velocidad.
Importancia operativa
El viento de cara influye en la planificación de vuelos comerciales. Los vuelos que enfrentan corrientes en chorro de cara consumen más combustible y requieren más tiempo. Por ejemplo, un vuelo de Nueva York a Londres (con el jet stream a favor) suele durar unas 6,5 horas, mientras que el regreso (contra el jet stream) puede superar las 8 horas. Las aerolíneas calculan el combustible necesario en función de los vientos previstos en ruta, y un viento de cara inesperadamente fuerte puede obligar a escalas técnicas no programadas.