¿Qué es un anemógrafo?
El anemógrafo es el instrumento meteorológico que registra de forma continua la velocidad del viento (y en muchos casos también la dirección) a lo largo del tiempo. Así como el anemómetro proporciona una lectura instantánea, el anemógrafo genera un registro completo (anemograma) que permite analizar la variabilidad del viento: rachas, calmas, cambios de dirección asociados a frentes y la evolución del viento a lo largo del día. Ha sido un instrumento imprescindible en los observatorios meteorológicos, estaciones portuarias y aeropuertos.
¿Cómo funciona?
El anemógrafo clásico acopla un anemómetro de cazoletas (para velocidad) y una veleta (para dirección) a un sistema de palancas y plumillas que trazan líneas sobre un papel enrollado en un tambor de relojería. Algunos modelos utilizan dos plumillas paralelas: una para velocidad y otra para dirección. Los anemógrafos universales más sofisticados, como el de Dines, emplean un tubo de presión (similar a un tubo de Pitot) conectado a un sistema hidrostático que mueve la plumilla. Los anemógrafos digitales modernos combinan un anemómetro ultrasónico con un datalogger que almacena los datos en memoria electrónica a intervalos programables (cada segundo, minuto o diez minutos).
Interpretación del anemograma
El anemograma representa la velocidad del viento en el eje vertical y el tiempo en el horizontal; un segundo trazo puede mostrar la dirección. Las oscilaciones rápidas y de gran amplitud indican turbulencia y rachas fuertes. Una caída abrupta de la velocidad seguida de un cambio de dirección suele señalar el paso de un frente frío. Las variaciones suaves y periódicas reflejan el régimen de brisas costeras o de valle-montaña. Los ingenieros de energía eólica usan registros anemográficos de al menos un año para evaluar el potencial de un emplazamiento.
Aplicaciones prácticas
Los anemógrafos tienen aplicaciones en meteorología operativa, aviación, ingeniería eólica, construcción y navegación. En los aeropuertos, el registro continuo del viento es necesario para detectar cizalladura y rachas peligrosas durante el despegue y aterrizaje. En los parques eólicos, los datos anemográficos son la base para calcular la producción energética esperada y la fatiga mecánica de los aerogeneradores. En obra civil, se usan para determinar si las condiciones de viento permiten operar grúas torre con seguridad.