¿Qué es la cizalladura?
La cizalladura es un cambio brusco de la velocidad o dirección del viento con la altitud o la distancia horizontal. Es un fenómeno crítico para la aviación, ya que puede causar pérdidas súbitas de sustentación, y también favorece la rotación necesaria para la formación de tornados y supercélulas.
¿Cómo funciona?
Existen dos tipos principales:
La cizalladura vertical es el cambio de viento con la altitud. Por ejemplo, en superficie puede soplar del sur a 20 km/h, y a 3.000 m del oeste a 80 km/h. Este cambio de dirección y velocidad con la altitud introduce rotación en las corrientes ascendentes de las tormentas, pudiendo generar supercélulas y tornados.
La cizalladura horizontal es el cambio de viento a lo largo de una distancia horizontal. Ocurre en frentes, líneas de convergencia y en los bordes de corrientes de chorro de bajo nivel. Un avión que vuela a través de cizalladura horizontal experimenta un cambio brusco de velocidad relativa del aire, afectando a su sustentación.
La cizalladura es especialmente peligrosa en combinación con tormentas: las corrientes descendentes (downbursts) de un cumulonimbo generan cizalladura de bajo nivel extremadamente peligrosa en las inmediaciones de los aeropuertos.
¿Por qué es importante?
Para la aviación, la cizalladura es una de las mayores amenazas. Los microbursts (columnas de aire descendente concentradas) asociados a tormentas han causado accidentes aéreos graves. Los aeropuertos modernos disponen de sistemas de detección de cizalladura (LLWAS).
Para la meteorología severa, la cizalladura es un ingrediente esencial: las supercélulas necesitan cizalladura fuerte para mantener su estructura rotativa. Los meteorólogos analizan perfiles de viento (hodógrafas) para evaluar el potencial de tormentas severas.
Ejemplos prácticos
- Aterrizaje con tormenta: un avión aproximándose con viento de cara que de repente cambia a viento de cola pierde sustentación bruscamente. Es la causa de varios accidentes históricos.
- Formación de supercélulas: la cizalladura vertical fuerte (cambio de dirección y velocidad con la altitud) permite que las tormentas desarrollen rotación y se conviertan en supercélulas.
- Efecto Foehn local: la cizalladura horizontal en el borde de un viento tipo Foehn puede generar turbulencia mecánica intensa.