¿Qué es el balance hídrico?
El balance hídrico es la aplicación del principio de conservación de la masa al ciclo del agua en un sistema definido. En su forma más simple, establece que el agua que entra en el sistema (precipitación, riego, aportes subterráneos) debe ser igual al agua que sale (evapotranspiración, escorrentía, drenaje profundo) más la variación del almacenamiento interno. Si entra más agua de la que sale, el almacenamiento aumenta (el suelo se humedece, los embalses suben). Si sale más de la que entra, el almacenamiento disminuye y se genera un déficit hídrico.
Escalas de aplicación
El balance hídrico se aplica a escalas muy diversas. A escala de parcela agrícola, el agricultor compara la lluvia y el riego con la evapotranspiración del cultivo para decidir cuándo y cuánto regar. A escala de cuenca hidrográfica, los organismos gestores (confederaciones hidrográficas en España) contabilizan las precipitaciones, la evapotranspiración, la escorrentía a ríos y el almacenamiento en embalses y acuíferos para planificar la asignación de recursos. A escala global, el balance hídrico explica la distribución de climas húmedos y áridos en el planeta.
El balance hídrico de Thornthwaite
El climatólogo C.W. Thornthwaite desarrolló en 1948 un método de balance hídrico mensual que se sigue utilizando ampliamente. Compara la precipitación mensual con la evapotranspiración potencial y calcula mes a mes el almacenamiento de agua en el suelo (hasta un máximo determinado por la capacidad de campo). Los meses en que la precipitación supera a la ETP generan excedente hídrico (que alimenta ríos y acuíferos). Los meses en que la ETP supera a la precipitación consumen las reservas del suelo y, cuando estas se agotan, generan déficit. Este método permite clasificar climas y estimar necesidades de riego con datos meteorológicos básicos.
Importancia para la gestión del agua en España
España, por su posición geográfica y su clima mediterráneo, presenta un balance hídrico muy desigual entre regiones y estaciones. La cornisa cantábrica tiene excedente hídrico la mayor parte del año, mientras que el sureste peninsular acumula déficits crónicos. Las confederaciones hidrográficas elaboran balances hídricos anuales para cada cuenca que determinan los volúmenes concesionables para riego, abastecimiento urbano e industrial, y caudales ecológicos. En un contexto de cambio climático, con precipitaciones más irregulares y temperaturas en aumento, el balance hídrico se ha convertido en una herramienta imprescindible para la planificación territorial y la adaptación.