¿Qué es la circulación termohalina?
La circulación termohalina, a menudo denominada cinta transportadora oceánica, es el motor principal de la circulación profunda de los océanos. Su nombre combina "termo" (temperatura) y "halina" (salinidad), los dos factores que determinan la densidad del agua marina y, por tanto, su movimiento vertical. Cuando el agua superficial del Atlántico Norte se enfría en invierno y aumenta su salinidad por evaporación y formación de hielo, se vuelve lo suficientemente densa para hundirse hasta el fondo oceánico, iniciando un viaje que la llevará por las profundidades del Atlántico, el Índico y el Pacífico antes de regresar a la superficie.
Mecanismo de funcionamiento
El proceso comienza en dos zonas clave del Atlántico Norte: el mar de Labrador y los mares de Noruega-Groenlandia. Allí, el agua superficial, enfriada por los vientos árticos y con salinidad elevada tras miles de kilómetros de evaporación en su tránsito desde los trópicos, alcanza la densidad crítica necesaria para hundirse hasta profundidades de 2000-4000 metros. Esta masa de agua profunda, llamada Agua Profunda del Atlántico Norte (NADW), fluye hacia el sur por el fondo del Atlántico, bordea la Antártida y se dispersa por los océanos Índico y Pacífico, donde lentamente asciende de nuevo a la superficie.
Importancia climática global
La circulación termohalina transporta aproximadamente 1,2 petavatios de calor hacia el norte en el Atlántico, una cantidad equivalente a la producción de un millón de centrales nucleares. Este transporte de calor es responsable de que Europa occidental sea entre 5 y 10 °C más cálida que otras regiones en la misma latitud. Además, la circulación termohalina influye en la absorción oceánica de CO₂, en la distribución de nutrientes y en la productividad biológica de los océanos.
Vulnerabilidad ante el cambio climático
El deshielo acelerado de Groenlandia y del Ártico aporta grandes volúmenes de agua dulce al Atlántico Norte, reduciendo la salinidad y dificultando el hundimiento que impulsa toda la circulación. Los datos paleoclimáticos muestran que interrupciones pasadas de la circulación termohalina provocaron cambios climáticos abruptos en Europa, con enfriamientos de varios grados en pocas décadas. La comunidad científica vigila con atención la evolución de este sistema, considerado uno de los puntos de inflexión (tipping points) más críticos del sistema climático.