¿Qué es una teleconexión?
Una teleconexión es una relación estadística entre anomalías climáticas que ocurren en regiones separadas por miles de kilómetros. El concepto clave es que la atmósfera y los océanos están conectados: un cambio en la temperatura del agua del Pacífico tropical puede alterar los patrones de precipitación en Europa, África o América del Norte.
Las teleconexiones se descubrieron en el siglo XIX, cuando el meteorólogo Gilbert Walker observó que las presiones atmosféricas en distintos puntos del globo oscilaban de forma coordinada. Hoy son herramientas fundamentales para la predicción estacional.
Principales teleconexiones
La más conocida es ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), que conecta las temperaturas del Pacífico tropical con el clima de todo el planeta. Pero existen muchas otras: la NAO (Oscilación del Atlántico Norte), la Oscilación Ártica (AO), la MJO (Oscilación de Madden-Julian) y la PDO (Oscilación Decadal del Pacífico), entre otras.
Cada teleconexión tiene sus fases (positiva y negativa) y su impacto característico en la distribución de lluvias, temperaturas y fenómenos extremos a nivel regional.
¿Cómo afectan a España?
La teleconexión más influyente para España es la NAO. Cuando su índice es negativo, las borrascas atlánticas bajan de latitud y cruzan la Península, trayendo lluvias abundantes al sur y oeste. En fase positiva, las borrascas se desvían al norte de Europa y España experimenta tiempo seco.
ENSO también tiene efecto sobre España, aunque indirecto. Un El Niño fuerte tiende a favorecer inviernos más secos y templados en la Península, mientras que La Niña puede contribuir a episodios de lluvias intensas en el Mediterráneo.
Aplicación en la predicción
Los servicios meteorológicos utilizan los índices de teleconexión para elaborar predicciones estacionales. Aunque no permiten prever el tiempo día a día, sí indican tendencias a 1-6 meses: si será un invierno más húmedo o seco, más frío o templado de lo normal.