¿Qué es la extinción atmosférica?
La extinción atmosférica es el proceso por el cual la luz pierde intensidad al atravesar la atmósfera terrestre. Esta pérdida se debe a dos mecanismos simultáneos: la absorción (la energía luminosa se convierte en calor en las moléculas y partículas) y la dispersión o scattering (la luz se desvía de su trayectoria original hacia otras direcciones). La suma de ambos efectos determina cuánta luz de una fuente como el Sol, la Luna o una estrella llega realmente al observador en el suelo.
Factores que determinan la extinción
La extinción depende de varios factores: la longitud del camino óptico (mayor cuando el astro está bajo sobre el horizonte), la longitud de onda de la luz (la dispersión de Rayleigh afecta más al azul), la cantidad de aerosoles y partículas en suspensión (polvo, calima, contaminación), la presencia de vapor de agua y la altitud del observador. La ley de Beer-Lambert describe matemáticamente cómo la intensidad de la luz disminuye exponencialmente con la masa de aire atravesada. Cerca del horizonte, la luz atraviesa hasta 40 veces más atmósfera que en el cénit.
Efectos observables
El efecto más cotidiano de la extinción atmosférica es el enrojecimiento del Sol al amanecer y atardecer: la luz azul se dispersa casi completamente durante el largo trayecto horizontal, dejando predominantemente la luz roja y naranja. La extinción también hace que las estrellas cercanas al horizonte sean más débiles y más rojas que en el cénit. En astronomía, se mide en magnitudes de extinción por masa de aire, y los observatorios se sitúan en altitud para minimizarla.
Relevancia en meteorología y astronomía
En meteorología, la extinción atmosférica está directamente relacionada con la visibilidad: una alta concentración de aerosoles o gotas de agua aumenta la extinción y reduce la visibilidad. En astronomía, es un factor crítico que debe corregirse en las mediciones fotométricas. La extinción varía con las condiciones atmosféricas, la estación del año y eventos como erupciones volcánicas, que pueden aumentar dramáticamente la extinción global durante meses.