¿Qué es la línea de nieve?
La línea de nieve, también llamada línea de nieves perpetuas, es la altitud mínima a la que la nieve se mantiene de forma permanente a lo largo de todo el año. Por encima de esta cota, la acumulación de nieve supera a la fusión y la sublimación, permitiendo que la nieve persista estación tras estación. Es el límite inferior de las nieves perpetuas y, por extensión, de los glaciares.
No debe confundirse con la cota de nieve, que es un fenómeno meteorológico puntual referido a la altitud a la que la precipitación pasa de lluvia a nieve durante un episodio concreto. La línea de nieve es un concepto climático, una media a largo plazo; la cota de nieve es una variable meteorológica que cambia día a día y hora a hora.
¿De qué depende su altitud?
La altitud de la línea de nieve depende fundamentalmente de dos factores: la temperatura media anual y la cantidad de precipitación en forma de nieve. Estos dos factores varían con la latitud, la continentalidad y la orientación de las laderas.
- Latitud: en el ecuador, la línea de nieve se sitúa en torno a los 4.800-5.200 m (Andes tropicales, Kilimanjaro). En latitudes medias europeas (Alpes), ronda los 2.500-3.200 m. En Escandinavia baja a 1.200-1.500 m. En los polos desciende hasta el nivel del mar.
- Continentalidad: en zonas continentales secas (interior de Asia, Himalaya norte), la línea de nieve puede estar más alta de lo esperado porque la escasa precipitación no compensa la fusión estival, aunque las temperaturas sean frías.
- Orientación: las laderas orientadas al sur (en el hemisferio norte) reciben más radiación solar, lo que eleva la línea de nieve unos 200-400 m respecto a las laderas norte de la misma montaña.
- Precipitación: en zonas muy húmedas con nevadas abundantes, la línea de nieve desciende porque la acumulación compensa la fusión. En la Patagonia o Noruega occidental, la abundante precipitación permite glaciares a altitudes sorprendentemente bajas.
¿Por qué es un indicador del cambio climático?
La línea de nieve es uno de los indicadores más visibles y directos del calentamiento global. Al aumentar la temperatura media, la fusión supera a la acumulación a altitudes cada vez mayores, lo que eleva la línea de nieve y provoca el retroceso de los glaciares.
En los Alpes europeos, la línea de nieve ha ascendido unos 200-300 m en el último siglo. En los Pirineos, muchos glaciares que existían a principios del siglo XX han desaparecido o están en fase terminal porque la línea de nieve ha superado la altitud de sus cumbres. El glaciar del Aneto (3.404 m), el mayor de los Pirineos, ha perdido más del 90 % de su superficie desde 1850.
Este ascenso tiene consecuencias en cascada: menor reserva de agua en forma de nieve, alteración del régimen de los ríos (menos caudal estival), pérdida de biodiversidad de alta montaña y reducción de recursos para estaciones de esquí y turismo de montaña.
¿Cómo se mide?
La línea de nieve se determina mediante observación directa de la cobertura nival al final del verano (cuando la fusión ha sido máxima), teledetección satelital (imágenes de los satélites Landsat, Sentinel-2 o MODIS) y modelos de balance de masa glaciar. La línea de equilibrio glaciar (ELA, Equilibrium Line Altitude), donde la acumulación iguala a la ablación, es un indicador estrechamente relacionado.
Ejemplos prácticos
- Pirineos: la línea de nieve se sitúa actualmente en torno a los 2.900-3.100 m, lo que explica que apenas queden glaciares activos.
- Sierra Nevada (Granada): el Corral del Veleta (3.396 m) albergó el glaciar más meridional de Europa, desaparecido a inicios del siglo XXI al quedar por debajo de la línea de nieve.
- Alpes: entre 2.500 y 3.200 m según la zona, con tendencia ascendente clara en las últimas décadas.