¿Qué es mediocris?
Mediocris (del latín mediocris, "mediano" o "moderado") es una especie de cúmulo clasificada por la Organización Meteorológica Mundial que se sitúa a medio camino entre el humilis y el congestus en cuanto a desarrollo vertical. Es un cúmulo cuya dimensión vertical es comparable a su extensión horizontal, con protuberancias moderadas en la cima y una base bien definida. Su presencia indica una atmósfera con inestabilidad moderada: suficiente para generar convección activa, pero no tanto como para producir las torres imponentes del congestus.
La base del cúmulo mediocris se sitúa típicamente entre 1.000 y 2.000 metros, mientras que su cima alcanza los 3.000 a 4.000 metros. La transición entre especies es continua, pero como regla general se considera mediocris cuando la altura vertical es al menos igual al ancho de la nube.
¿Cómo se forma?
El cúmulo mediocris se forma por convección de intensidad moderada. El proceso parte del calentamiento solar de la superficie, que genera térmicas ascendentes. Si estas térmicas son lo suficientemente vigorosas como para superar la fase humilis pero no encuentran inestabilidad suficiente para llegar a congestus, el desarrollo se detiene en la fase mediocris.
La presencia de una capa de inversión en niveles medios (alrededor de 3.000-4.000 metros) es un factor determinante: la inversión actúa como un techo que limita el ascenso convectivo. Por eso, en días con inversión en altura, se observan numerosos cúmulos mediocris que crecen activamente pero no logran penetrar la capa estable superior.
¿Por qué es importante?
El cúmulo mediocris es un indicador meteorológico valioso para la predicción a corto plazo. Su evolución a lo largo de la mañana es información crucial: si los mediocris empiezan a crecer rápidamente y a transformarse en congestus antes del mediodía, la probabilidad de tormentas vespertinas es alta. Si se mantienen estancados o incluso se aplanan, la jornada será estable.
Para los pilotos de parapente y planeadores, los cúmulos mediocris son las nubes ideales: indican térmicas activas y bien organizadas que permiten ganar altura, sin la peligrosidad de los congestus o cumulonimbos. En España, durante los meses de verano, el ciclo diurno de cúmulos mediocris sobre las mesetas y los sistemas montañosos es un fenómeno habitual.