Nubes: los carteles del cielo
Las nubes son masas visibles de gotitas de agua o cristales de hielo suspendidas en la atmósfera. Para un observador atento, las nubes son los mejores indicadores del tiempo que viene. Cada tipo de nube cuenta una historia diferente sobre la humedad, la estabilidad y los movimientos del aire.
Clasificación de las nubes
La clasificación moderna se basa en la altitud y la forma. Las nubes altas (cirros, cirrocúmulos, cirroestratos) están por encima de 6.000 m y están compuestas de cristales de hielo. Las nubes medias (altocúmulos, altoestratos) ocupan entre 2.000 y 6.000 m. Las nubes bajas (estratos, estratocúmulos, nimboestratos) están por debajo de 2.000 m. Y luego están las de desarrollo vertical — los cúmulos y cumulonimbos — que pueden extenderse desde los 500 m hasta los 12.000 m o más.
Nubes como indicadores meteorológicos
Los cirros suelen ser precursores de un cambio de tiempo: anuncian la llegada de un frente cálido a 24-48 horas vista. Los cúmulos de buen tiempo (pequeños y aislados) indican una jornada estable. Pero si crecen verticalmente durante la mañana, pueden convertirse en cumulonimbos — las nubes de tormenta — por la tarde.
Niebla, bruma y calima
La niebla no es más que una nube a nivel del suelo: reduce la visibilidad por debajo de 1 km. La bruma es similar pero menos densa (visibilidad entre 1 y 5 km). La calima es diferente: la reducción de visibilidad se debe a partículas de polvo o arena en suspensión, no a agua. En España, los episodios de calima sahariana son frecuentes y pueden afectar la calidad del aire.
Observación práctica
Aprender a leer las nubes es una habilidad práctica. Si ves cirros seguidos de un halo solar, prepárate para lluvia en uno o dos días. Si los cúmulos empiezan a crecer a media mañana en verano, es probable que haya tormenta por la tarde. Las nubes lenticulares sobre las montañas indican viento fuerte en altura.