¿Qué es una nube lenticular?
La nube lenticular, clasificada como altocumulus lenticularis (Ac len), es una nube estacionaria con forma de lente convexa o platillo volante que se forma a sotavento de montañas y cadenas montañosas. Su aspecto liso, simétrico y a menudo apilado en capas la convierte en una de las nubes más fotogénicas y reconocibles del cielo. Aunque parece inmóvil, el aire fluye constantemente a través de ella.
¿Cómo se forma?
Cuando una corriente de aire estable y húmeda choca contra una barrera montañosa, se ve forzada a ascender. Al superar la cresta, el aire no se detiene sino que oscila verticalmente en una serie de ondas estacionarias llamadas ondas de montaña u ondas orográficas. En la cresta de cada onda, el aire se enfría hasta su punto de rocío y el vapor condensa formando la nube. En el valle de la onda, el aire desciende, se calienta y la nube se evapora.
El resultado es una nube que permanece fija en el espacio mientras el viento la atraviesa a velocidades que pueden superar los 100 km/h. Si hay varias capas de humedad, se pueden formar nubes lenticulares apiladas una sobre otra, creando el espectacular aspecto de pila de platos.
Las condiciones ideales son: viento fuerte y perpendicular a la cordillera, perfil de estabilidad con capas húmedas y secas alternas, y velocidad del viento que aumente con la altitud.
¿Por qué son importantes?
Las nubes lenticulares son indicadores valiosos de ondas de montaña, un fenómeno de gran interés para la aviación y el vuelo sin motor. Los pilotos de planeador buscan estas ondas para ganar altitud (récords de más de 15.000 m se han logrado en ondas de montaña). Sin embargo, para la aviación comercial representan un peligro: las ondas de montaña producen turbulencia severa, especialmente en la zona de rotor bajo la nube.
En meteorología sinóptica, las lenticulares indican viento fuerte en niveles medios y condiciones de estabilidad. Son especialmente frecuentes en zonas montañosas como los Pirineos, Sierra Nevada, las Islas Canarias (sobre el Teide) y los Alpes.
¿Dónde se observan?
- Islas Canarias: el Teide genera nubes lenticulares espectaculares con los alisios, a menudo apiladas en múltiples capas. Son tan frecuentes que forman parte del paisaje habitual de Tenerife.
- Pirineos y Sierra Nevada: en situaciones de viento norte o noroeste intenso, se forman lenticulares a sotavento de las crestas principales, visibles desde ciudades como Huesca, Zaragoza o Granada.
- Patagonia y Nueva Zelanda: son dos de los mejores lugares del mundo para observar lenticulares extremas, con vientos de más de 150 km/h sobre los Andes y los Alpes del Sur.