Fenómenos meteorológicos extremos
Los fenómenos extremos son los eventos atmosféricos más intensos y potencialmente destructivos. Desde tornados que arrasan todo a su paso hasta sequías que duran años, estos eventos ponen a prueba las infraestructuras, la agricultura y la capacidad de respuesta de la sociedad. Comprenderlos es el primer paso para prepararnos.
Fenómenos convectivos
Los más espectaculares son los fenómenos convectivos, alimentados por corrientes ascendentes vigorosas. Las supercélulas son las tormentas más organizadas y potentes: pueden generar granizo del tamaño de pelotas de golf, vientos destructivos y tornados. Aunque España no está en el "tornado alley" americano, se registran entre 20 y 30 tornados al año, concentrados en el valle del Guadalquivir, Cataluña y Baleares.
Ciclones y medicanes
Los huracanes (o ciclones tropicales) rara vez afectan directamente a España, pero sus remanentes pueden traer lluvias copiosas. Más relevante para nuestra geografía es el medicane (mediterranean hurricane): un ciclón similar a un huracán pero que se forma sobre el Mediterráneo, con vientos de hasta 150 km/h y precipitaciones torrenciales.
DANA y ciclogénesis explosiva
La DANA es probablemente el fenómeno extremo más relevante para España. Estas depresiones en niveles altos pueden descargar en horas la lluvia de todo un año, especialmente en la fachada mediterránea. La ciclogénesis explosiva — una borrasca que se profundiza a una velocidad excepcional — afecta más al norte y noroeste peninsular con vientos de fuerza huracanada.
Sequía
En el otro extremo, la sequía es un fenómeno lento y silencioso pero devastador. España, por su posición geográfica y clima mediterráneo, es especialmente vulnerable. Los periodos secos prolongados afectan a embalses, acuíferos, agricultura y ecosistemas, convirtiendo la gestión del agua en un desafío constante.