¿Qué es el viento huracanado?
El término viento huracanado designa cualquier viento sostenido que alcanza o supera los 120 km/h (64 nudos), correspondiente a la fuerza 12 en la escala Beaufort, la máxima de esta clasificación. Aunque el nombre evoca a los huracanes tropicales, los vientos huracanados pueden producirse en cualquier latitud y por muy diversas causas meteorológicas. Son los vientos más destructivos que afectan a la Península Ibérica y pueden causar daños estructurales graves, derribo masivo de árboles, cortes de suministro eléctrico y riesgo vital.
En España, los registros históricos muestran ráfagas superiores a 200 km/h en cumbres montañosas expuestas y de 120-180 km/h en zonas costeras y valles canalizados durante temporales excepcionales. El ciclón Klaus (enero de 2009) y el temporal Filomena con el ciclogénesis asociada son ejemplos emblemáticos.
¿Cómo se produce?
Los vientos huracanados extratropicales se generan por gradientes de presión extremos entre un sistema de altas presiones y una borrasca profunda. Cuanto mayor es la diferencia de presión en una distancia corta, más fuerte sopla el viento. Las ciclogenésis explosivas (bombas meteorológicas) producen caídas de presión superiores a 24 hPa en 24 horas, creando gradientes que generan vientos devastadores.
Otros mecanismos incluyen la canalización orográfica (efecto Venturi en valles y puertos de montaña), las galernas cantábricas (entrada violenta de aire frío), los temporales de cierzo y tramontana en el valle del Ebro, y los frentes de racha de tormentas severas. En zonas montañosas, las ondas de montaña y los rotores pueden acelerar el viento localmente hasta valores huracanados.
¿Por qué es importante?
Los vientos huracanados representan uno de los mayores riesgos meteorológicos en España. Los daños incluyen destrucción de tejados, caída de grúas y estructuras, derribo masivo de arbolado, interrupción del transporte aéreo, marítimo y terrestre, oleaje extremo y marejada ciclónica en la costa. La AEMET emite avisos naranjas (120-140 km/h) y rojos (más de 140 km/h) para estos eventos.
Las zonas más expuestas son la cornisa cantábrica, Galicia, el estrecho de Gibraltar, el valle del Ebro (cierzo), Cataluña (tramontana), las cumbres de los sistemas montañosos y las Islas Canarias. Cada invierno, varios temporales atlánticos traen rachas huracanadas a alguna zona de España.