¿Qué es una manga terrestre?
La manga terrestre, conocida en inglés como landspout, es un tipo de tornado débil que no está asociado a la rotación de una supercélula (mesociclón). Se forma a partir de la convergencia de vientos en superficie que genera un vórtice vertical, el cual se conecta con la base de un cúmulo congestus o cumulonimbo en desarrollo. Visualmente aparece como una columna delgada y a menudo semitransparente de polvo o escombros que gira desde el suelo hasta la nube.
¿Cómo se produce?
A diferencia de un tornado clásico de supercélula, la manga terrestre se forma "de abajo arriba". El mecanismo comienza con la convergencia de dos masas de aire en superficie, por ejemplo a lo largo de un frente de racha, un límite de brisa marina o la intersección de flujos salientes de tormentas vecinas.
Esta convergencia genera vorticidad horizontal que, al ser estirada verticalmente por la corriente ascendente de un cúmulo en crecimiento, produce un vórtice estrecho y alargado. No requiere cizalladura vertical intensa ni mesociclón previo, lo que la distingue fundamentalmente del tornado de supercélula.
Las mangas terrestres suelen tener un ciclo de vida corto (5-15 minutos) y un diámetro reducido (menos de 100 metros). Sus vientos raramente superan EF1 en la escala Fujita mejorada (150 km/h), aunque en ocasiones excepcionales pueden ser más intensas.
Peligros
Aunque más débiles que los tornados de supercélula, las mangas terrestres pueden causar daños locales significativos: arrancar árboles pequeños, dañar tejados, voltear caravanas y lanzar objetos al aire. Son especialmente peligrosas porque a menudo no son detectadas por el radar Doppler (al carecer de firma de mesociclón) y pueden formarse con rapidez en situaciones aparentemente poco amenazantes.
¿Dónde se da?
En España, las mangas terrestres se observan con relativa frecuencia en el litoral mediterráneo, el valle del Ebro y las llanuras de Castilla durante episodios convectivos estivales. Son más comunes que los tornados de supercélula en la Península Ibérica. Se han documentado episodios en las provincias de Zaragoza, Lleida, Castellón y Murcia. En el ámbito internacional, son frecuentes en las Grandes Llanuras de EE. UU. y en las llanuras australianas.