¿Qué es un huracán?
Un huracán es un ciclón tropical con vientos sostenidos de más de 119 km/h que se forma sobre aguas oceánicas cálidas. Es la máquina térmica más potente de la naturaleza, capaz de liberar la energía equivalente a miles de bombas atómicas al día.
¿Cómo funciona?
El huracán se alimenta del calor latente liberado cuando el vapor de agua del océano condensa en lluvia. Necesita aguas de más de 26 °C en una capa profunda, baja cizalladura del viento en altura y una perturbación inicial (onda tropical).
El aire caliente y húmedo asciende vigorosamente en espiral. Al ascender, el efecto Coriolis le imprime rotación (antihoraria en el hemisferio norte). En el centro se forma el ojo, una zona de calma de 30-60 km de diámetro con cielos parcialmente despejados. La pared del ojo concentra los vientos más intensos y las lluvias más fuertes.
La escala Saffir-Simpson clasifica los huracanes: categoría 1 (119-153 km/h), categoría 2 (154-177 km/h), categoría 3 (178-208 km/h, "huracán mayor"), categoría 4 (209-251 km/h) y categoría 5 (más de 252 km/h).
¿Por qué es importante?
Los huracanes causan destrucción masiva por viento, marejada ciclónica (subida del nivel del mar) e inundaciones por lluvia. Aunque España no recibe huracanes directamente, los restos de huracanes atlánticos (ciclones extratropicales) llegan a la Península trayendo lluvias y vientos fuertes, especialmente en otoño.
Ejemplos prácticos
- Restos de huracanes en España: ciclones como Leslie (2018) o Kirk (2024) llegaron a la Península ya como borrascas extratropicales, pero aún con lluvias intensas y vientos de más de 100 km/h.
- Medicanes: el Mediterráneo puede generar ciclones de tipo tropical (medicanes), más pequeños pero peligrosos. El medicane Daniel (2023) causó inundaciones catastróficas en Libia.
- Temporada atlántica: de junio a noviembre. El pico de actividad es en septiembre, cuando el océano está más cálido.