¿Qué es una ola de calor marina?
Una ola de calor marina (marine heatwave, MHW) es un evento en el que la temperatura superficial del mar supera el percentil 90 de su media climática durante al menos cinco días consecutivos. Al igual que las olas de calor atmosféricas, se caracterizan por su intensidad, duración y extensión espacial. Estos eventos pueden durar semanas o meses y abarcar cuencas oceánicas enteras.
¿Cómo se produce?
Las olas de calor marinas se generan por la combinación de varios factores: anticiclones persistentes que reducen la nubosidad y el viento (aumentando la radiación solar y disminuyendo la mezcla del agua), advección de aguas cálidas por corrientes oceánicas, y la tendencia de calentamiento global de los océanos. En el Mediterráneo, la configuración estival típica es un anticiclón subtropical estacionario que mantiene cielos despejados y vientos débiles durante semanas, permitiendo que la radiación solar caliente las capas superficiales sin que se mezclen con aguas más profundas y frías.
El Mediterráneo occidental es especialmente vulnerable por ser una cuenca semicerrada con renovación lenta del agua. En los veranos de 2022 y 2023, la temperatura superficial del Mediterráneo superó los 28-30 °C en amplias zonas, con anomalías de +4 a +6 °C respecto a la media. La duración de estas olas marinas se ha triplicado desde 1980.
Consecuencias meteorológicas
Un Mediterráneo sobrecalentado actúa como reserva de energía para fenómenos extremos otoñales. Cuando las primeras DANAs del otoño interactúan con un mar a 28-30 °C, la evaporación masiva alimenta tormentas de una violencia excepcional. Las precipitaciones torrenciales se intensifican proporcionalmente a la temperatura del agua. La DANA de Valencia de octubre de 2024 se gestó sobre un Mediterráneo con anomalías térmicas récord.
Impacto ecológico
Las olas de calor marinas provocan mortalidades masivas de especies mediterráneas: gorgonias, posidonia, corales, esponjas y moluscos no pueden soportar temperaturas prolongadas por encima de 26-28 °C. La posidonia oceánica, pradera submarina endémica del Mediterráneo, está sufriendo un declive acelerado. Además, favorecen la proliferación de especies invasoras tropicales (tropicalización) y medusas, alterando las cadenas tróficas y la pesca.