¿Qué es una tormenta tropical?
Una tormenta tropical es un ciclón tropical con vientos sostenidos entre 63 y 118 km/h. Es el escalón intermedio en la clasificación de ciclones tropicales: más intensa que una depresión tropical, pero sin alcanzar la categoría de huracán. A partir de esta fase, el sistema recibe un nombre propio.
¿Cómo se produce?
Una tormenta tropical se forma cuando una depresión tropical se intensifica al pasar sobre aguas cálidas (más de 26 °C) con escasa cizalladura del viento en altura. La convección se organiza en bandas espirales alrededor del centro de circulación. El calor latente liberado por la condensación refuerza las corrientes ascendentes y reduce la presión central.
Cuando los vientos sostenidos alcanzan los 63 km/h, la depresión se reclasifica como tormenta tropical y recibe un nombre de la lista oficial de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Si los vientos superan los 119 km/h, se convierte en huracán.
No todas las tormentas tropicales se convierten en huracanes. Muchas se debilitan al encontrar aguas frías, cizalladura desfavorable o aire seco. Aproximadamente la mitad de las tormentas tropicales atlánticas alcanzan la categoría de huracán.
¿Por qué es importante?
Aunque menos intensas que los huracanes, las tormentas tropicales causan daños significativos, especialmente por lluvias torrenciales e inundaciones. La lluvia es a menudo el peligro principal: una tormenta tropical lenta puede dejar más de 500 mm en 24 horas. Los restos de tormentas tropicales atlánticas pueden llegar a Europa occidental como borrascas extratropicales con precipitaciones abundantes.
Ejemplos prácticos
- Nombres de tormentas: cada año se preparan 21 nombres para el Atlántico (alternando masculinos y femeninos). Los nombres de tormentas especialmente destructivas se retiran (Katrina, María, Harvey).
- Lluvias e inundaciones: la tormenta tropical Allison (2001) causó más daños por inundaciones que muchos huracanes, al estancarse sobre Houston y dejar más de 900 mm de lluvia.
- Impacto en España: los restos de tormentas tropicales atlánticas han provocado episodios de lluvias intensas en Galicia, Canarias y la Península. Canarias es la zona española más expuesta a estos sistemas.