¿Qué es un pluviómetro óptico?
El pluviómetro óptico es un sensor de precipitación basado en la detección óptica de hidrometeoros (gotas de lluvia, copos de nieve, granizo) que cruzan un volumen de medición iluminado por un haz de luz. Representa la evolución tecnológica respecto a los pluviómetros mecánicos convencionales, eliminando sus principales fuentes de error.
Principio de funcionamiento
Un emisor genera un haz de luz infrarroja que cruza un espacio abierto hasta un receptor. Cuando una gota o partícula de precipitación atraviesa el haz, produce una atenuación momentánea de la señal luminosa. La amplitud y duración de cada interrupción permiten calcular el tamaño y la velocidad de la partícula. Integrando todas las partículas detectadas, el instrumento calcula la intensidad de precipitación y el tipo (lluvia, nieve, granizo, llovizna). Modelos avanzados como el Thies LPM o el OTT Parsivel usan un haz láser ancho para detectar partículas en un volumen mayor.
Ventajas sobre pluviómetros mecánicos
Al no tener partes móviles ni recipientes, el pluviómetro óptico no sufre problemas de obstrucción por hojas o insectos, evaporación del agua recogida, errores por viento que desvía la lluvia del embudo, ni desbordamiento en precipitaciones intensas. Además, distingue automáticamente el tipo de precipitación, algo que un pluviómetro de balancín no puede hacer.
Limitaciones y uso
Los pluviómetros ópticos pueden confundirse con partículas que no son precipitación (insectos, polvo, telarañas) y su precisión depende de la calibración del volumen de muestreo. En precipitaciones muy intensas pueden producirse coincidencias (varias gotas en el haz simultáneamente). Por ello, en redes oficiales se utilizan como complemento, no como sustituto total, de los pluviómetros convencionales. Son cada vez más comunes en estaciones automáticas y AWOS aeronáuticas.