¿Qué es un satélite meteorológico?
Un satélite meteorológico observa la Tierra desde el espacio, proporcionando una visión global de la atmósfera imposible desde la superficie. Son la fuente de datos más importante para los modelos numéricos y para la vigilancia de fenómenos meteorológicos.
¿Cómo funciona?
Hay dos tipos principales:
- Geoestacionarios: orbitan a 36.000 km de altitud sobre el ecuador, con la misma velocidad angular que la Tierra, por lo que "flotan" sobre un punto fijo. Meteosat (Europa/África), GOES (Américas) y Himawari (Asia/Pacífico). Generan imágenes cada 5-15 minutos, ideales para seguir la evolución de tormentas.
- Polares: orbitan a 800-900 km de altitud, cruzando los polos. Cada órbita barre una franja diferente, cubriendo toda la Tierra en unas 12 horas. MetOp (EUMETSAT) y NOAA POES. Mayor resolución y más canales que los geoestacionarios.
Los satélites observan en múltiples canales: visible (luz reflejada, solo de día), infrarrojo (radiación emitida por la Tierra y nubes, día y noche, indica temperatura de las cimas nubosas) y vapor de agua (absorción en 6.2 μm, muestra la humedad en niveles medios-altos).
La nueva generación (Meteosat Third Generation, GOES-R) añade sondeos verticales, detección de rayos y resolución de 500 m con imágenes cada 2.5 minutos.
¿Por qué es importante?
Los satélites cubren zonas sin observaciones de superficie (océanos, desiertos, polos). El 90 % de los datos asimilados por los modelos numéricos provienen de satélites. Sin ellos, la predicción meteorológica perdería 2-3 días de habilidad.
Ejemplos prácticos
- Mapa de Snowy: las imágenes de satélite complementan el radar para ver la nubosidad general y seguir frentes, DANAs y borrascas.
- Calima sahariana: las imágenes en visible y el canal "dust" del satélite permiten seguir las intrusiones de polvo sahariano hacia España.
- Previsión de radiación solar: las imágenes de satélite en visible estiman la irradiancia solar, esencial para la energía fotovoltaica.