¿Qué es la sobresaturación?
La sobresaturación se produce cuando la humedad relativa supera el 100%. Puede expresarse como porcentaje por encima de la saturación: una sobresaturación del 0,5% equivale a una humedad relativa del 100,5%. Aunque pueda parecer paradójico que el aire contenga "más vapor del que puede", esta condición es real y necesaria para la formación de nubes. El vapor de agua en exceso no condensa instantáneamente: necesita superficies sobre las que depositarse (núcleos de condensación), y la activación de esos núcleos requiere que se supere ligeramente el umbral de saturación.
Papel en la formación de nubes
Sin sobresaturación no habría nubes. El proceso funciona así: una parcela de aire asciende y se enfría adiabáticamente hasta alcanzar el 100% de humedad relativa. Si continúa ascendiendo, la sobresaturación comienza a aumentar. A partir de cierto umbral (típicamente 0,1-1% para los núcleos de condensación más eficientes), las partículas higroscópicas se activan y comienzan a crecer como gotas de nube. A medida que las gotas crecen, consumen el vapor excedente y la sobresaturación se estabiliza en valores muy bajos (0,1-0,3% en nubes típicas). Las nubes viven en un equilibrio delicado entre la producción de sobresaturación (por enfriamiento) y su consumo (por condensación sobre las gotas).
Sobresaturación respecto al hielo
Un aspecto crucial es que la sobresaturación puede existir respecto al agua líquida, respecto al hielo, o respecto a ambos. A temperaturas entre 0 °C y −40 °C, la presión de vapor de saturación sobre hielo es menor que sobre agua líquida. Esto significa que una nube puede estar ligeramente sobresaturada respecto al hielo pero subsaturada respecto al agua. Este desequilibrio es el motor del efecto Bergeron-Findeisen: los cristales de hielo crecen a expensas de las gotas de agua que se evaporan, un proceso clave para la formación de precipitación en latitudes medias. Sin esta diferencia de sobresaturación, la lluvia sería mucho menos frecuente.
Sobresaturación y nucleación homogénea
En ausencia total de partículas (atmósfera teóricamente limpia), la condensación espontánea del vapor requeriría sobresaturaciones enormes, del 300-400%. En la práctica, la atmósfera siempre contiene aerosoles que actúan como núcleos de condensación, reduciendo la sobresaturación necesaria a valores del 0,1-1%. En el laboratorio, se han conseguido sobresaturaciones de hasta el 500% en cámaras de expansión, pero en la atmósfera real los valores rara vez superan el 1-2%, incluso en corrientes ascendentes muy vigorosas.