¿Qué es la presión de vapor?
La presión de vapor es la presión parcial que ejerce el vapor de agua contenido en la atmósfera. Es una de las formas más directas de cuantificar la humedad del aire, ya que expresa exactamente cuánta presión aporta el agua en estado gaseoso al total de la presión atmosférica. Se mide en hectopascales (hPa) y su valor oscila típicamente entre 1 hPa en zonas frías y secas y más de 40 hPa en regiones tropicales húmedas.
Presión de vapor de saturación
Un concepto estrechamente ligado es la presión de vapor de saturación, que es la máxima presión de vapor que el aire puede contener a una temperatura dada. Cuando la presión de vapor real iguala a la de saturación, el aire alcanza el 100 % de humedad relativa y comienza la condensación. La presión de vapor de saturación aumenta exponencialmente con la temperatura, siguiendo la ecuación de Clausius-Clapeyron: a 0 °C es de unos 6,1 hPa, a 20 °C sube a 23,4 hPa y a 35 °C alcanza 56,2 hPa.
¿Por qué es importante en meteorología?
La diferencia entre la presión de vapor real y la de saturación, conocida como déficit de presión de vapor (DPV), es un indicador clave en agrometeorología. Un DPV alto significa que el aire tiene mucha capacidad de absorber humedad, lo que acelera la evapotranspiración de los cultivos y puede provocar estrés hídrico. Los meteorólogos usan la presión de vapor para calcular el punto de rocío, la humedad relativa y los índices de confort térmico.
Aplicaciones prácticas
En la predicción meteorológica, la presión de vapor ayuda a determinar cuándo y dónde se formarán nieblas, nubes o rocío. En aviación, se usa para calcular la altitud-densidad. En climatología, el aumento global de la presión de vapor es una consecuencia directa del calentamiento: por cada grado de temperatura, la capacidad del aire para contener vapor aumenta aproximadamente un 7 %, lo que intensifica el ciclo hidrológico.